Juicio por el asesinato de Isabel Carrasco
 El inspector de Policía Pablo Antonio Martínez, marido y padre de dos de las acusadas del asesinato de Isabel Carrasco, Montserrat González y Triana Martínez. EFE/J.Casares

Un policía nacional que participó en la investigación del asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco ha explicado que en el registro de la casa de Triana Martínez, una de las acusadas de este crimen, se halló numerosa munición e información sobre la víctima.

Según la acusación Triana Martínez tenía conocimiento del plan urdido por su madre, Montserrat González

Este agente, que ha declarado como testigo en el juicio por este asesinato que se celebra en la Audiencia de León, ha explicado que tanto la documentación como la "abundante cartuchería" se encontraban en cajones de muebles ubicados en el salón y en una de las habitaciones.

Este testigo ha sido solicitado por la letrada de la acusación particular, Beatriz Llamas, que ha tratado de probar que Triana Martínez tenía que conocer su existencia tanto de la documentación sobre Carrasco como de la munición aunque no se encontrasen a simple vista.

Con esta estrategia, la letrada que representa a Loreto Carrasco, hija de la víctima, trata de demostrar que Triana Martínez tenía conocimiento del plan urdido por su madre, Montserrat González, autora confesa del asesinato, para matar a Isabel Carrasco y que fue partícipe del mismo.

En la sesión inaugural del juicio, el 19 de enero, Montserrat González declaró que ella era la única responsable de la muerte de Isabel Carrasco, y explicó que lo hizo movida por el odio debido a que la dirigente del PP llevaba años haciendo la vida imposible a su hija.

La principal acusada por la muerte de Isabel Carrasco, de 60 años, recalcó que no se arrepentía de haberla asesinado y admitió que estaba "obsesionada" con ella.
También sostuvo que su hija e Isabel Carrasco se llevaron bien durante dos años hasta que la dirigente del PP acosó sexualmente a la joven y ésta la rechazó, por lo que la echó de la Diputación y sacó a concurso la plaza de ingeniero de telecomunicación que Triana Martínez ocupaba como interina y que le había prometido que la daría en propiedad.

Un mando de la Policía desmiente una declaración por la muerte de Carrasco

El coordinador del Policía Judicial de León ha asegurado este lunes que nunca escuchó al marido y padre de dos de las acusadas por el asesinato de Isabel Carrasco decir que habían sido engañadas en las horas posteriores a su detención para forzar una declaración.

Este agente, que ha declarado como testigo en el juicio por este asesinato que se celebra en la Audiencia de León, ha explicado que conoce al inspector jefe Pablo Antonio Martínez, marido y padre de Montserrat González y Triana Martínez, respectivamente, y que en el momento de los hechos estaba al frente de la comisaría de Astorga (León).

La defensa de Montserrat y Triana dice que les ofrecieron un pacto si declaraban que la primera había entregado un bolso con el arma homicida a su hija

Pablo Antonio Martínez declaró el pasado jueves ante el tribunal que su mujer y su hija fueron "engañadas" tras su detención para forzar una declaración, y cuestionó los métodos seguidos por los dos policías llegados a León al día siguiente del crimen desde la comisaría de Burgos para dirigir la investigación por orden del jefe superior de Policía de Castilla y León.

Según explicó, fue el primer abogado que representó a su mujer y e hija, Fernando Cornejo, amigo personal suyo, quien le alertó de que el procedimiento seguido en Comisaría estaba plagado de irregularidades y que las habían "engañado como a chinas" para forzar su declaración.

El coordinador de la Policía Judicial de León ha precisado que en ningún momento su colega le hizo llegar sus críticas por el desarrollo de la investigación, de la que dijo que había seguido los cauces habituales para un caso de tanta gravedad y que levantó tanta expectación.

La defensa de Montserrat y Triana sostiene que ambos policías les ofrecieron un pacto si declaraban que la primera había entregado un bolso con el arma homicida a su hija en un pasadizo para que la hiciera desaparecer. Según explicó Montserrat González ante el tribunal le prometieron que si firmaba esa declaración su hija quedaría libre ese mismo día.

Aunque inicialmente firmó esa declaración en Comisaría, día después la cambió ante la jueza instructora y precisó que había arrojado el bolso con el arma a la rampa de un garaje nada más abandonar la pasarela peatonal sobre el río Bernesga en la que mató a Isabel Carrasco. Triana explicó que recogió el bolso al ver al su madre tirarlo porque tuvo la intuición de que podría haber hecho algo malo con la pistola reglamentaria de su padre.

Por otra parte, el coordinador de la Policía Judicial de León ha explicado que fue la tercera acusada por este crimen, la policía local Raquel Gago, quien se puso en contacto con un amigo policía nacional cuando encontró el arma homicida en su coche, supuestamente sin saber como había llegado hasta allí, y que por ese motivo se personaron en su domicilio.

Triana explicó que recogió el bolso al ver al su madre tirarlo porque tuvo la intuición de que podría haber hecho algo malo con la pistola

Ha sostenido que en el atestado no conste el nombre de todas las personas que estuvieron presentes porque no se trató de un registró "al uso" para justificar que no aparecieran los dos policías de Burgos, que aunque si estuvieron lo negaron ante la jueza instructora. Estos agentes explicaron que lo hicieron para no desprestigiar el trabajo realizado por sus compañeros de León, ya que no les habían incluido en el atestado.

También ha explicado que tuvo conocimiento de que se permitió que madre e hija se viesen en Comisaría al día siguiente de su detención y ha defendido que esa decisión no contraviene ningún protocolo de actuación policial.

En la sesión inaugural del juicio, el 19 de enero, Montserrat González declaró que ella era la única responsable de la muerte de Isabel Carrasco, y explicó que lo hizo movida por el odio debido a que la dirigente del PP llevaba años haciendo la vida imposible a su hija, y exculpó a las otras dos acusadas.

El jefe de Gago desconocía que se bloqueara en situaciones de estrés

El jefe de la Policía Local de León, Martín Muñoz, ha asegurado hoy que nunca tuvo cocimiento de que su subordinada Raquel Gago, una de las acusadas por el asesinato de la presidenta de la Diputación provincial Isabel Carrasco, se bloqueara en situaciones de estrés o de especial exigencia.

Muñoz, que ha declarado esta mañana como testigo y ha explicado que Gago era una "buena" agente y que accedió al Cuerpo tras superar unas pruebas "difíciles", que incluían un test psicotécnico. 

Lo declarado por Muñoz contradice el principal argumento esgrimido por esta acusada a la hora de explicar por qué no acudió a la Policía para decir que había visto a su amiga Triana Martínez y a su madre Montserrat González el día del crimen cuando ya estaban detenidas como sospechosas.

Lo declarado por Muñoz contradice el principal argumento esgrimido por esta acusada a la hora de explicar por qué no acudió a la Policía

La acusada explicó ante el tribunal el 20 de enero pasado que no encuentra una explicación lógica para el hecho de no haber acudido a la Policía, mientras que algunas personas de su entorno han testificado que se bloquea en situaciones de estrés.

Muñoz ha insistido en que Gago era una buena policía que tenía buen trato con los ciudadanos y ha señalado que lo normal hubiera sido que, como superior suyo que era, le hubiera comunicado que había estado con Montserrat y Triana el día del crimen.  Raquel Gago ha negado su participación en el crimen, que el fiscal y las acusaciones ven, sin embargo, necesaria, pese a que le exculpen tanto Montserrat como Triana.

Durante su declaración, Raquel respondió a la pregunta que siempre se le ha hecho: ¿por qué no se impuso su faceta profesional y acudió a la Policía ese mismo día para decir que había visto a Triana después del crimen?. Su explicación es que no podía creer lo que había sucedido y se bloqueó.

Gago entregó el arma homicida en Comisaría 30 horas después del crimen y aseguró que no sabía como había llegado hasta ahí, si bien explicó que la debía haber dejado su amiga Triana Martínez, con quien se encontró "casualmente" minutos después del crimen.