Una juez evita que la niña ecuatoriana y su madre sean expulsadas de Bélgica

  • Han sido puestas en libertad cuando estaban a punto de coger el avión que las llevaría a Ecuador.
  • Han denunciado maltratos en el centro en el que estaban internadas.
  • Según una portavoz de la Oficina de Extranjeros belga, la orden de expulsión sigue en vigor.
Los primos de Angélica muestran su foto desde Ecuador.
Los primos de Angélica muestran su foto desde Ecuador.
EFE / ROBERT PUGLLA

Una juez belga ha ordenado este lunes la puesta en libertad de la niña ecuatoriana Angélica Loja Cajamarca, de 11 años, y de su madre, cuando estaban ya a punto de ser deportadas a Ecuador por residir en Bélgica ilegalmente durante cuatro años.

La juez de primera instancia Marielle Moris ha paralizado el proceso de expulsión y ordenado su liberación, con lo que se ponía fin al calvario vivido durante un mes por Angélica y su madre, Ana Elizabeth Cajamarca, cuando viajaban ya en automóvil hacia Amsterdam, en Holanda, para subirse a un avión con destino a Quito.

Estamos muy contentos. Ha sido muy doloroso

"Estamos muy contentos. Ha sido muy doloroso", declaraba a Efe el padre de Angélica, Javier Loja, que afirmaba que esto era "lo más humano que podía hacer Bélgica".

Loja, quien también reside ilegalmente en Bélgica y está separado de Ana Elizabeth, encabezó en las últimas semanas una auténtica campaña mediática para lograr que la niña y su madre pudieran quedarse aquí.

Angélica y Ana Elizabeth llevan cuatro años residiendo en Bélgica, donde se sienten completamente integradas.

La niña habla mejor el francés que el español y escribió una carta conmovedora en ese idioma a los medios belgas la semana pasada.

"Trato inhumano y degradante"

La juez Moris ha alegado este lunes que la detención de Angélica, que pasó 29 días junto a su madre en un centro cerrado para indocumentados, le causó "un trauma que constituye un trato inhumano y degradante" y viola el artículo 3 de la Convención Europea de los Derechos Humanos.

La abogada de la familia, Selma ben Khelifa, había presentado como pruebas un informe psicológico del 5 de julio, otro del día 19 y las conclusiones del defensor del menor, Claude Lelièvre, quien la semana pasada pidió que se anulara la orden de expulsión.

Además, Ben Khelifa denunció que Ana Elizabeth había sido objeto de golpes en las piernas y en los dedos este lunes en el centro de tránsito del aeropuerto de Bruselas donde aguardaba su deportación, una práctica expresamente prohibida por la legislación belga.

Una portavoz de la Oficina de Extranjeros belga, Dominique Ernoult, ha declarado que la administración acatará la orden judicial y liberará a ambas, que ya no deberán regresar al centro cerrado 127 bis donde estaban recluidas desde su detención el pasado 30 de junio.

Sin embargo, ha advertido de que sigue en vigor la orden de expulsión, por lo que ambas seguirán en situación ilegal en el país, y de que la oficina recurrirá la decisión, aunque el procedimiento tardará varias semanas.

Ernoult también negó que se empleara la violencia contra Ana Elizabeth Cajamarca.

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