El testigo del crimen de Carrasco confirma la autoría, aunque piden que se anule su testimonio

El policía nacional jubilado Pedro Mielgo Silván presta declaración en el juicio en León.
El policía nacional jubilado Pedro Mielgo Silván presta declaración en el juicio en León.
EFE/J.Casares
El policía jubilado que fue testigo del crimen de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco ha contradicho este jueves la versión de dos de las acusadas, Montserrat González y Triana Martínez, cuya detención propició, asegurando que la primera, autora material confesa, no arrojó el bolso con el arma del crimen dentro de un garaje tras el asesinato. "Estoy seguro de que llevaba el arma. Nunca la tiró", ha asegurado

El policía jubilado que fue testigo del crimen de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco ha contradicho este jueves la versión de dos de las acusadas, Montserrat González y Triana Martínez, cuya detención propició, asegurando que la primera, autora material confesa, no arrojó el bolso con el arma del crimen dentro de un garaje tras el asesinato.

"Estoy seguro de que llevaba el arma. Nunca la tiró", ha asegurado, añadiendo que desde el tiroteo en la pasarela sobre el río Bernesga hasta la calle Colón no la perdió de vista "en ningún momento" y que ella, "desde que miró una vez para atrás a ver si la seguían, no hizo ninguna parada" y no "dejó nada". Después, ha reconocido que sí dejó de verla durante "tres o cuatro minutos", pero después de donde, según la versión de ella, se había deshecho del arma.

No obstante, en una grabación de una llamada al 112 que ha puesto en la sala el abogado de las acusadas admite que sí "la perdió" de vista en el seguimiento y, aunque esto lo ha acabado reconociendo en el juicio, lo que ha dicho para sorpresa de la sala es que él no efectuó esa llamada. Su mujer, con la que estaba ese día y que ha declarado después, ha dicho que sí es él.

Las defensas han acusado entonces al policía de prestar falso testimonio, lo que el fiscal ha negado.

La teoría del fiscal, que corroboraría el testimoio del policía, es que Montserrat se despojó de la parca negra, gorro, guantes y gafas en el pasadizo existente entre la plaza del Mercado Colón y la avenida Gran Vía de San Marcos y que en ese mismo lugar entregó el bolso con el revólver a su hija Triana.

Eso habría tenido lugar en los tres o cuatro minutos en los que el policía habría perdido de vista a Montserrat e implicaría a su hija en el crimen. El abogado de Raquel Gago ha exigido al tribunal que no consienta más mentiras de los testigos.

Cayó "de forma rígida"

Mielgo, de 68 años, paseaba con su mujer el 12 de mayo de 2014 por el paseo urbano del río Bernesga y presenció cómo Montserrat González disparaba contra Isabel Carrasco, a la que su esposa reconoció poco antes cuando transitaba por el mismo lugar. Ha explicado que poco después de las 17 horas vieron a una mujer rubia "vestida como de fiesta", y su esposa le comentó que debía de ser alguien importante porque la había visto en televisión.

Detrás, ha precisado, iba a otra mujer a unos dos metros vestida con una parka de color caqui, un gorro negro y gafas de sol, que su mujer pensó que era la escolta de la primera y así se lo comentó. Después de dar "unos quince pasos" tras cruzarse con ambas mujeres, escucharon un ruido "como un petardo" y al darse la vuelta vieron cómo la mujer rubia caía al suelo "de forma rígida".

"A continuación vimos cómo la mujer que iba detrás daba dos pasos, se agachaba y disparaba tres veces en la cabeza a la que estaba en el suelo", ha rememorado Mielgo. Según su relato, a continuación, la mujer que había efectuado los disparos se dio la vuelta, se tapó la cara con un pañuelo y se dirigió hacia ellos tras guardar la pistola en un bolso que llevaba en bandolera y mantuvo la mano dentro empuñando el arma.

Al llegar a su altura, les miró durante un momento, momento en el que ha explicado que llegó a temer que le disparara. "Cuando se había alejado unos metros decidí seguirla y así se lo dije a mi mujer mientras ella se encargaba de llamar al 112", ha señalado el policía, quien durante dos años hizo seguimientos en Benidorm (Alicante) a carteristas y trileros, según ha explicado ante el tribunal.

Después de, según su versión, perderla de vista unos minutos, el testigo volvió a encontrar a Montserrat en Gran Vía San Marcos, ya cuando se encontraba en el interior del coche de su hija Triana a punto de huir. Montserrat había cambiado parcialmente de vestimenta y llevaba una parca beig.

"No parecía nerviosa"

Por su parte, Elena Moradeira, la mujer del policía, ha asegurado que vio a la asesina confesa, Montserrat González, "muy segura" y que "no parecía nerviosa".

La mujer ha recalcado que la asesina confesa actuó "con seguridad". Moradeira, que fue la primera persona que avisó al 112 tras el tiroteo, ha explicado que ella y su marido eran las únicas personas que se encontraban sobre la pasarela en el momento en el que Isabel Carrasco fue tiroteada.

La mujer ha ratificado el testimonio de su marido y ha explicado que segundos después de cruzarse sobre la pasarela con Isabel Carrasco, a la que reconoció como una persona "importante" porque la había visto en la televisión, y otra mujer que iba a unos dos metros de ella, escucharon una detonación que sonó como un petardo. Al volverse vieron como "la mujer rubia caía al suelo" y la otra mujer "se acercaba a ella, se agachaba y la remataba desde muy cerca".

La investigación policial

Varios de los policías que acudieron a la escena del crimen y alrededores han explicado ante el tribunal que las dos acusadas intentaron marcharse en el coche de Triana Martínez cuando estaban siendo identificarlas. El policía testigo del asesinato les indicaba mientras tanto quién era la mujer que había disparado e insistía en que "tenía un arma", pero no sabía dónde estaba.

Por su parte, la inspectora Elena Sánchez, jefa de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional en León, ha explicado que Raquel Gago quedó en libertad tras entregar el arma homicida porque su declaración fue "coherente"; lo hizo 30 horas después del crimen.

Además, ha detallado que varios policías escucharon en Comisaría a Triana Martínez decir a su madre que no dijera nada del arma porque la tenía una policía amiga suya y podían buscarle un problema. Media hora después verificaron que Gago tenía el arma porque ésta había llamado a un policía amigo para explicarle lo sucedido.

Sánchez ha referido que Montserrat González se mostró "altiva", "exigente" y "protestona" en Comisaría e incluso que tuvieron que darle un bocadillo porque no le gustaba la comida. Ha explicado que Montserrat González se declaró culpable y exculpó a su hija.

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