Montserrat González dice que mató a Carrasco por acosar a su hija y hacerle "la vida imposible"

  • El juicio por el asesinato a tiros de Isabel Carrasco, entonces presidenta de la Diputación de León, comenzó con la declaración de la autora confesa.
  • Hay tres acusadas: Montserrat González, de 60 años, autora confesa; su hija, Triana Martínez, de 36; y la agente de la Policía Local Raquel Gago, de 42.
  • González ha exculpado a su hija y a Gago del crimen; decidió matar a Carrasco tras un congreso del PP en 2012 en el que fue reelegida líder regional.
  • Solo ha contestado a las preguntas de su abogado y ha dicho que no se arrepiente del asesinato: "Ella iba a seguir haciéndole eso, era ella o mi hija".
  • Anatomía del crimen: las claves del asesinato de la política del PP.
Montserrat González (2d), de 60 años, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez (3i), de 36; y la agente de la Policía Local de León Raquel Gago (d), de 42, durante el juicio.
Montserrat González (2d), de 60 años, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez (3i), de 36; y la agente de la Policía Local de León Raquel Gago (d), de 42, durante el juicio.
EFE/J. Casares
La sesión del primer día del juicio por el asesinato el 12 de mayo de 2014 de Isabel Carrasco, la presidenta de la Diputación de León (PP), continúa esta tarde con la declaración de una de las acusadas, Montserrat González. "Cuando vi que seguía (como presidenta de la Diputación) y que seguiría haciéndole la vida imposible, decidí matarla", ha dicho durante su declaración. "Era la vida de mi hija o la de ella", ha añadido.

Montserrat González, autora confesa del asesinato de la entonces presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco en mayo de 2014, ha declarado que la víctima sometió a su hija Triana Martínez, también en el banquillo de los acusados por el crimen, a una "persecución increíble" para hacerle "la vida imposible" y que por eso la mató.

Así lo ha manifestado este martes durante la segunda sesión del juicio en la Audiencia Provincial ante las preguntas de su abogado, el único al que ha decidido contestar. Después de un par de horas de testimonio, ha reconocido que no se arrepiente y que si dijera lo contrario "mentiría".

La acusada, visiblemente nerviosa y a ratos llorosa, ha comenzado explicando la buena relación inicial que tenían su hija Triana e Isabel Carrasco —se ha referido a ella como "la Carrasco"— cuando la víctima llegó a la Diputación. Así, ha relatado cómo incluso la dirigente popular ayudó a su hija a solucionar un problema con Hacienda de 2.000 euros por la compra de un coche en Alemania.

La amistad se truncó cuando, en 2010, Carrasco le propuso relaciones sexuales a la joven y esta la rechazó —"salió corriendo"—. A partir de entonces, siempre según Montserrat González, "todo fue mal" y Carrasco comenzó a hacerle "la vida imposible" a su hija.

Esto incluyó, ha revelado, la eliminación de una plaza de ingeniero en la Diputación de León, que en un principio fue creada a medida de Triana, para que ésta "nunca tuviera la oportunidad de recuperarla". El "acoso", ha descrito, fue  "laboral, personal y económico".

El detonante, el Congreso del PP

La decisión de matar a Carrasco la tomó, ha admitido, tras un Congreso del Partido Popular en 2012, cuando la dirigente fue elegida de nuevo presidenta del partido en León. El presidente de la formación a nivel nacional, Mariano Rajoy, no accedió a que la sustituyera Javier García Prieto, ha señalado. Fue el detonante. Comenzó a buscar un arma, algo que le ocultó a su hija, a la que ha exculpado totalmente del crimen.

La acusada ha asegurado que su hija intentó disuadirle hasta el último momento, pero que ella estaba "obsesionada". Y ha dicho también que la fecha del asesinato no estaba prevista. Justo antes del crimen, ha declarado, llamó a Triana y le dijo: "He visto a Carrasco y se va a acabar". También ha exCulpado a la agente Raquel Gago. "Ellas no tenían ni idea", ha aseverado, "no tenían nada que ver".

González ha explicado que temió por la vida de su hija. Tuvo que escoger, ha relatado, entre la muerte de su hija —ha enumerado varios casos de depresión y suicidio en su entorno— y la de Isabel Carrasco. "Ella iba a seguir haciéndole eso, era ella o mi hija", ha afirmado. "Estaba convencida de que si no lo hacía mi hija iba a sufrir algún percance, que iba a ir a su entierro. Si hubiera salido de presidente Javier García Prieto no estaríamos aquí", ha lamentado.

Hubo más oportunidades

González ha explicado que compró el arma durante las navidades de 2012 en Gijón por 2.000 euros. Hasta el día del crimen salió muchas veces de su casa con ella por si se encontraba con Isabel Carrasco, ha dicho, confirmando que tuvo alguna oportunidad de acabar con su vida.

La persona que le vendió el arma en el mercado negro le enseñó a dispararla, ha declarado, admitiendo que sabía que si llegaba a utilizarla lo haría "de cerca". Sobre el momento en que abatió a Isabel Carrasco en una pasarela peatonal sobre el río Bernesga ha precisado que la siguió hasta que no hubiera ninguna persona cerca y que le disparó por la espalda.

"Yo le di en la espalda y después le di más. Tampoco sé dónde le di. Le dispare en lo alto de la pasarela porque venía gente", ha asegurado. En su huida, ha agregado, se desprendió del bolso que incluía el arma, una navaja y 50 euros, tirándolo en un garaje próximo al lugar del crimen, pero ha negado que hubiera quedado con su hija para que ella se desprendiera ella del arma.

La autora confesa ha asegurado a lo largo de su intervención que la relación que mantenía con su hija "era muy estrecha" y que ella es "su vida". Además, ha explicado que la afiliación de Triana al PP se realizó de la mano de un amigo de la familia, Gaspar de Astorga, que era "amigo íntimo de Herrera", en referencia al presidente de la Junta, y también gracias al que fuera presidente de la Diputación de León Javier García Prieto, quienes "apadrinaron" a Triana.

Los policías de Burgos

Después de haber sido detenida, Montserrat ha explicado que le fueron a ver "unos policías de Burgos" que creía que "venían a hacerle un favor" porque dijeron que venían de parte de su marido, el comisario de Astorga, y ella se lo creyó.

"Me enseñaron los mensajes que estaban poniendo en Internet", sobre el crimen y "sobre lo que ella era, que no tiene nombre", ha explicado en relación a Isabel Carrasco. Montserrat ha precisado que confesó los hechos porque pensaba que los policías iban a ayudarla y que iban a dejar libre a Triana, y que incluso le enseñaron en el ordenador una ley, según la cual, su hija saldría indemne porque "era de la familia".

"Frialdad y precisión impresionantes"

La jornada ha comenzado con la exposición de las calificaciones previas por las partes, en las que se han recordado los hechos del crimen. La Fiscalía sostiene que las tres acusadas tuvieron el mismo grado de responsabilidad y ha recalcado que actuaron "con una frialdad y una precisión impresionantes".

Ha insistido en que "matar no es fácil" y se trata, "sin ningún género de dudas", de un asesinato ya que la víctima "no tuvo ninguna posibilidad de defenderse". Asimismo, ha recalcado que al tratarse de una víctima con relevancia política y cometerse el asesinato a plena luz del día, el crimen no se podría haber perpetrado "sin la colaboración necesario de todas para que tuviera garantías de éxito". El fiscal solicita 23 años de cárcel para cada una de las acusadas.

"¿Quien iba a pensar que la mujer y la hija del comisario de Astorga (León) en coordinación con una policía local eran las autoras?", se ha preguntado el fiscal después de asegurar que si no hubiera sido por el policía jubilado que presenció los hechos y propició la detención hubiera sido "imposible" descubrirlo.

El fiscal ha insistido en que las tres acusadas "no están locas" y que la realidad es que sentían un "odio profundo" hacia Isabel Carrasco. Fernández ha reprochado a las defensas que intenten probar la "maldad" de la dirigente política del PP. Ha agregado que el hecho de que Carrasco perjudicara a la hija de la asesina confesa "no es justificación para matarla y menos de esa forma tan cobarde".

Las acusaciones: Carrasco no es la juzgada

Las acusaciones particulares han recordado, por su lado, que el juicio es a las acusadas de su muerte y no a la víctima, como, según advierte, quieren presentar la causa las defensas. El letrado Carlos Rivera, que representa a la pareja sentimental de la víctima, Jesús López Brea, ve en el crimen "una ejecución alevosa, fría y sanguinaria", y ha criticado a las defensas de las acusadas por intentar presentar el proceso como un juicio a la propia Isabel Carrasco.

Ha añadido que la asesina confesa mostró actitudes de una "auténtica profesional" del crimen al manejar el arma, y ha asegurado que "la supuesta locura de Montserrat González estuvo bastante administrada". Dirigiéndose al jurado, ha apostillado: "Se intentará enturbiar la decisión final, pero no deben olvidar que el arma la disparó Montserrat, la recogió Triana y la guardo Raquel".

La abogada de la acusación particular, Beatriz Llamas, que representa a la hija de la víctima, ha explicado que el crimen estuvo "perfectamente organizado y estructurado", con un plan en el que "la figura de cada una de las acusadas es esencial", aunque Montserrat González "fue la que tuvo más coraje y apretó el gatillo".

El abogado Ricardo Gavilanes, que representa al PP, ha coincido con su colega en que las tres acusadas se pusieron de acuerdo con "maldad y frialdad" y eran "plenamente conscientes de lo que hacían". Tras la intervención del fiscal y las acusaciones particulares, el juicio se ha suspendido durante media hora y se reanudará con las intervenciones de las defensas de las acusadas.

La defensa: "Un calvario para Triana"

Por otro lado, la defensa de Montserrat González y su hija Triana ha atribuido el origen del crimen al acoso sexual que la víctima sometió a la segunda de ambas acusadas y la animadversión posterior de la regidora a raíz de verse rechazada.

De hecho, el defensor, durante la exposición de los escritos de calificación provisional en la primera sesión del juicio que se sigue en la Audiencia de León por el procedimiento de jurado popular, ha advertido de que la relación entre ambas "fue buena" hasta que Carrasco "demandó relaciones sexuales, agarrando a Triana por la cintura con fuerza" y le dijo: ¡"Piensa lo que haces, conmigo tienes mucho que ganar y poco que perder!".

Desde ese momento, siempre según la versión de madre e hija, "comenzó un calvario para Triana porque Isabel Carrasco no aceptó ser rechazada" y comenzó el supuesto acoso laboral, personal y judicial que terminó con su muerte a manos de Montserrat González. Ha dicho que esta apretó el gatillo y lo hizo "por su hija", perseguida por "tierra, mar y aire" por la víctima.

El abogado ha considerado a Montserrat autora de un delito de asesinato con el eximente incompleta de trastorno mental por sufrir en el momento de los hechos "trastorno de ideas delirantes" con "déficit en sus capacidades de conocimiento y voluntad" y un atenuante de reparación del daño causado, ya que prevé una indemnización para la hija y la pareja de la víctima.

Por este delito solicita una pena de siete años, seis meses y un día, además de un año de prisión por un delito de tenencia ilícita de armas. La defensa de Montserrat y Triana ha solicitado, además, la libre absolución de Triana Martínez porque, según sostiene, es únicamente e culpable de un delito de encubrimiento que queda impune porque afecta a su madre.

En el caso de la defensa de la agente de Policía Local Raquel Gago, su letrado ha solicitado la libre absolución de su patrocinada por su "ausencia de participación" en los hechos. "Todas las acusaciones son mentira", ha insistido el abogado Fermín Guerrero.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento