Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico de heroína y cocaína en la provincia de Málaga, especialmente en los municipios malagueños de Mijas y Fuengirola. Además, han detenido a 15 personas, seis mujeres y nueve hombres de nacionalidad española, por tráfico de drogas y asociación ilícita, siendo una de ellas menor.

La operación, denominada 'Avenida/Herederos', se ha desarrollado en varias fases. Entre los arrestados se encuentra la considerada como líder de la organización, una mujer de 57 años, vecina de Fuengirola.

Durante el operativo se han practicado ocho registros domiciliarios, de los que dos han sido en Málaga, tres en Mijas y otros tres en Fuengirola, que han permitido, además de los arrestos, la intervención de 127,56 gramos de heroína; 77,04 de cocaína; 167 dosis de 'revuelto' y 9.843 euros en efectivo.

INVESTIGACIÓN

Las investigaciones se iniciaron en el mes de julio. Los agentes tuvieron constancia de la existencia de un punto de venta de drogas en la zona de Molino de Viento de Mijas. Así, las primeras pesquisas llevaron a los investigadores hasta el domicilio desde donde supuestamente sus moradores, una pareja, se dedicaban a la venta de sustancias estupefacientes, según han informado desde la Policía Nacional a través de un comunicado.

Según las investigaciones, la pareja pertenecía a una red que se dedicada al tráfico de drogas. Al parecer, parte de sus integrantes la trasportaban desde la localidad de Fuengirola hasta el punto investigado para su inmediata venta y distribución al menudeo.

Tras ello, los investigadores centraron sus pesquisas en identificar y localizar a todos los componentes del grupo, así como el lugar de ocultación de los estupefacientes, y averiguaron que los integrantes pertenecían, en su mayoría, a la misma familia y que ocupaban distintos inmuebles —cinco situados en la zona de Los Núcleos de Fuengirola y a otros dos ubicados en la zona oeste de la capital malagueña— desde donde distribuían la droga.

El grupo estaba liderado por una mujer de 57 años afincada en Fuengirola, que es desde donde realizaba su actividad logística y distributiva.

Asimismo, los investigadores constaron que una de las viviendas de Fuengirola, era utilizada como almacén de los estupefacientes, que, posteriormente, eran distribuidos por los distintos puntos de venta al menudeo, y del dinero.

La organización, con el fin de entorpecer la labor policial, había establecido un sistema de comunicación basado en toques de llamadas de teléfono mediante el cual pedían que les suministraran las drogas para de esta manera tener en cada momento la cantidad imprescindible en los puntos de distribución y así también minimizaban las pérdidas ante una actuación policial.

Así, una vez que los agentes contaron con los datos operativos establecieron un amplio dispositivo para ejecutar los registros domiciliarios en los que se intervinieron las sustancias estupefacientes y el dinero.

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