Queen of Stags from The Stuttgart Playing Cards (Das Stuttgarter Kartenspiel), ca. 1430
'La reina de ciervos', uno de los naipes de las Cartas de Stuttgart, datadas en torno a 1430 © Landesmuseum Wurtttemberg, Stuttgart, photos: H. Zwietasch

Tienen su origen en el siglo IX en China, donde el juego siempre se ha contemplado como parte esencial de la vida. De ahí llegaron a la India y al Cercano Oriente y no aparecerían en Europa hasta el siglo XIV, seguramente llegadas con otros objetos exóticos en un intercambio comercial. Tras su introducción en el viejo continente, los naipes no tardaron en ser prohibidos por autoridades civiles y religiosas, ya que a menudo implicaban apuestas, pero la pasión por jugar superó a cualquier ley y nunca se dejaron de diseñar nuevas barajas ni de inventar nuevos juegos.

La escasez de barajas antiguas obedece a la ajetreada vida que llevan las cartas: son manoseadas y maltratadas, se mezclan forzando las esquinas, se pierden en tabernas y salones. De los escasos sets que han sobrevivido al tiempo, uno del siglo XV, creado en Alemania en torno a 1430, es el más antiguo que se conserva.

Incompletas (hay 49), las conocidas como Cartas de Stuttgart son delicadas xilografías pintadas a mano. Doce de ellas se anuncian como piezas destacadas de la exposición The World in Play: Luxury Cards, 1430–1540 (El Mundo en juego: cartas de lujo, 1430-1540). En el Metropolitan Museum of Art de Nueva York (MET) a partir del 20 de enero y hasta el 17 de abril, la muestra se podrá difrutar en un escenario de lujo: los Cloisters, la división del MET dedicada al medievo europeo ubicada en un claustro que se construyó con elementos arquitectónicos del siglo XII al XV.

Frágiles y sensibles a la luz

Se conocen sólo tres barajas europeas de cartas que hayan superado la Edad Media tardía, dos hechas en Alemania y una, en los Países Bajos Borgoñones, todas datadas entre comienzos y finales del siglo XV. Una es la de Stuttgart, que irá acompañada de piezas para proporcionar un mayor contexto histórico, como cartas de tarot del norte de Italia.

Sólo se conocen tres sets de naipes que hayan superado la Edad Media tardíaEl segundo juego es el denominado Ambras Courtly Hunt Cards (Cartas cortesanas de caza de Ambras), atribuido al taller del pintor medieval alemán Konrad Witz. El tercero —The Cloisters Playing Cards (Los naipes del claustro), del sur de los Países Bajos, es el más antiguo que se conserva completo y son un rara avis del arte secular de la época. El museo anuncia que, por primera vez, se exhibirán las 52 cartas del mazo, ya que debido a la fragilidad del papel y su sensibilidad a la luz, sólo se pueden exponer pocas en cada ocasión.

Nunca jugaron con ellas

Su buen nivel de conservación sugiere que estas barajas nunca se utilizaron para jugar, sino que fueron atesoradas como objetos de colección para el disfrute personal del dueño. Aunque cada baraja tiene un carácter propio que la convierte en una obra artesanal única, los diseños europeos de los siglos XV y XVI, de palos muy diferentes a los actuales, solían guardar una cercanía temática, en concreto con la caza, una famosa actividad de ocio entre la nobleza medieval.

En las Cartas de Stuttgart hay patos, halcones, perros de caza y ciervosHalcones, perros de caza, patos y ciervos son los palos de los naipes de Stuttgart, metáforas de la relación del hombre con la naturaleza. En ejemplos posteriores, se amplía la variedad con referencias a los personajes de una corte, profesiones, notas musicales en el reverso de las cartas y motivos más esquemáticos como avellanas, corazones, hojas de árbol y campanas.