Las ocho autopistas que actualmente están en concurso de acreedores y en riesgo de quiebra saldaron los diez primeros meses del año con un crecimiento de tráfico del 7%, superior por tanto al aumento medio del conjunto de la red, excepto la de Madrid-Toledo, que ha registrado un descenso del 11,5% y apenas contabiliza unos 768 vehículos diarios.

Según datos del ministerio de Fomento, en el caso de la de Ocaña-La Roda cayó un 1,1%, hasta los 3.027 usuarios al día.

En cuanto a las autopistas radiales de Madrid, la R-3 Madrid-Arganda elevó un 12,8% su tráfico entre los pasados meses de enero y octubre, la R-5 Madrid-Navalcarnero lo elevó un 9,20%, la R-4 Madrid Ocaña un 5,5% y la R-II Madrid-Guadalajara, un 5,2%.

De su lado la autopista que une la capital con el aeropuerto de Bajaras contabilizó un incremento de tráfico del 6,1% y la que enlaza Cartagena y Vera, del 7,10%.

En el caso de la red de autopistas de peaje registró un aumento de su tráfico del 6,38% en los diez primeros meses del año, cuando contabilizó la circulación de una media de 17.759 vehículos diarios, según datos oficiales del Ministerio de Fomento.

En caso de que se mantenga esta tendencia al alza en los dos últimos meses del año, las vías de pago encadenarán en 2015 su segundo ejercicio consecutivo de aumentos de tráfico, tras el desplome registrado durante la crisis.

No obstante, la intensidad media diaria de tráfico (IMD) de las autopistas aún está lejos del máximo de 23.255 usuarios que se anotaron en 2002, ejercicio en el que además la red de vías de pago era de la mitad respecto a la actual, que suma unos 2.550 kilómetros de longitud.

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