El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil del Puesto Principal de San Mateo, en Gran Canaria, detuvo el 10 de diciembre a una persona como presunto autor de un delito sobre el patrimonio histórico por realizar obras en unas cuevas situadas en la zona arqueológica conocida como 'La mesa de Acusa', declarada Bien de Interés Cultural (B.I.C.) en 2010 y que forma parte del Parque Rural del Nublo (C-11), así como de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

Las investigaciones sobre estos hechos comenzaron el 5 de octubre, después de que el Seprona tuviera conocimiento, a través de un ciudadano y del Cabildo de Gran Canaria, que una persona, de nacionalidad española, supuestamente estaba ejecutando obras en unas cuevas, situadas en la citada zona arqueológica sin realizar los procedimientos legales preceptivos, es decir, la solicitud de licencia municipal del Ayuntamiento de Artenara, así como la autorización del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria.

En el proceso de investigación, según informó la Guardia Civil en nota de prensa, los agentes comprobaron como el promotor de dichas obras había efectuado cambios estructurales en las cuevas afectadas, por lo que se confeccionaron seguidamente las correspondientes denuncias administrativas por infracción de Patrimonio Histórico de Canarias y remitidas a la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural de Las Palmas, así como al Cabildo de Gran Canaria.

Asimismo, solicitaron al Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria un informe evaluativo de los daños producidos, informando la institución insular que las obras se habían llevado a cabo en dos cuevas, lo que producía unos perjuicios sobre el sustrato histórico y arqueológico que "significaban una transformación irreversible, al mismo tiempo que suponían la alteración de la composición histórica y, por tanto, se había desvirtuado el valor etnográfico de la unidad y del conjunto del que forma parte".

Estos trabajos diferentes en el sustrato natural del terreno de las cuevas implicaron, además, "un daño" a la secuencia de los pisos históricos de ocupación en relación a que el material picado y el vaciado de paredes del interior "no puede regresar a su posición primigenia, por lo que los daños tienen consideración de graves", a lo que se suma que estas actuaciones carecen de autorización previa según la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias.

Por todo ello, el Ayuntamiento de Artenara dictó una orden de paralización cautelar de obras para evitar el incremento del daño. El Seprona recuerda que el delito sobre el patrimonio histórico puede conllevar penas de prisión de seis meses a tres años, o multa de 12 a 24 meses.

Finalmente, el investigado, junto con las diligencias originadas por la investigación, ha quedado a disposición del correspondiente Juzgado en funciones de guardia de Arucas.

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