Irán anunció ayer que ha ahorcado en la última semana a 16 personas en la prisión de Ewin –en la capital, Teherán– acusadas de homosexualidad, adulterio o violación. Doce de ellas fueron ejecutadas ayer mismo y las otras cuatro la semana pasada. El Gobierno iraní no especificó cuántas de las víctimas eran hombres y cuántas mujeres.

Irán aplica desde mayo un plan de seguridad cuyo objetivo es «limpiar las ciudades de los criminales y los malvados». Entre esos actos malvados están el lavat (la homosexualidad) y la zena (relaciones extramatrimoniales).

La Fiscalía General ha pedido que otras 17 personas juzgadas por delitos similares también sean condenadas a la pena capital, por lo que podrían ser ahorcadas o lapidadas en las próximas semanas. Desde que comenzó ese plan,  han sido arrestadas 125 personas bajo las mismas acusaciones, de las que ya han sido ejecutadas más de 20.
Además del adulterio y la homosexualidad, Irán también castiga con la muerte las luchas callejeras con ghame (una espada de acero).

Once años en prisión por infiel

El Gobierno iraní no ha confirmado si entre los 12 ejecutados de ayer está Mokarrameh Ebrahimi, una mujer que lleva 11 años en prisión condenada por adulterio. Amnistía Internacional ha iniciado una campaña para liberarla, ya que su compañero fue ahorcado hace un par de semanas.