Las 20 familias que residen en el antiguo poblado maderero de Vadillo Castril, en Cazorla (Jaén), ya cuentan con la concesión administrativa para acceder en propiedad a las viviendas donde actualmente residen, una vez que la Consejería de Fomento y Vivienda ha adoptado la decisión de enajenarlos, mediante acuerdo del consejo de administración de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA) para la regularización de las edificaciones que conforman dicho asentamiento.

El acuerdo contempla también la ejecución de las obras de reurbanización necesarias en el poblado, las cuales se desarrollarán por fases en función de la viabilidad económica que vaya generando la venta de las viviendas.

El poblado de Vadillo Castril es un núcleo menor localizado en el monte público Navahondona, en el término municipal de Cazorla, conformado en torno a un aserradero en el que se preparaba madera destinada a las traviesas de las vías férreas. Esa actividad generó la presencia en la zona de un grupo de población para el que se construyeron 31 viviendas y varios edificios destinados a equipamiento y a complementar la actividad maderera.

Una vez que el aserradero dejó de funcionar por falta de demanda, en diciembre de 2011 el Ayuntamiento de Cazorla y la Consejería de Hacienda y Administración Pública de la Junta firmaron un convenio urbanístico para la gestión del poblado. Poco después, se encomendó a la Agencia de Vivienda y Rehabilitación el desarrollo de ese convenio, en el que se enmarca el acuerdo adoptado por el consejo de administración de AVRA.

La encomienda hecha a AVRA contempla la regularización de todas las edificaciones del poblado (que ocupan unos 46.000 metros cuadrados en total), excepto el antiguo aserradero, destinado a sede del Centro de Interpretación de la Cultura de la Madera. Según el convenio, Vadillo Castril cuenta con 31 viviendas de entre 60 y 105 metros cuadrados, en parcelas de 90 a 150 metros cuadrados.

De esas viviendas, 27 están habitadas por antiguos trabajadores de la maderera y guardas forestales, mientras que las 4 restantes permanecen desocupadas. Además, el poblado tiene cuatro parcelas residenciales sin edificar, que suman 675 metros cuadrados, y cinco parcelas de suelo terciario, de las que una está libre y el resto ocupadas por dos almacenes, un bar y un local comercial. Existe también un suelo dotacional, con 9 edificios en los que está ubicado el Centro de Capacitación y Experimentación Forestal. El complejo lo completan 6.200 metros cuadrados de zonas verdes y 15.800 metros cuadrados de viales.

A partir de la encomienda de gestión del convenio, AVRA delimitó las parcelas, zonas verdes, viales y edificios, e inició el proceso administrativo de regularización de las viviendas, a cuyos inquilinos se ha ofrecido la posibilidad de adquirirlas en propiedad, y la venta en oferta pública de los restantes bienes inmuebles que conforman el poblado.

Los ingresos que genere esta operación se destinarán a las actuaciones de reurbanización y mejora de dotaciones que precisa el poblado. El proyecto de reurbanización, que se está redactando en la actualidad, estima los costes de las obras en 870.000 euros. Los trabajos se irán ejecutando por fases, en función de disponibilidad presupuestaria a partir de los ingresos que genere la venta de las viviendas y suelos a enajenar.

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