La Comisión Técnica de AEFYT, Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías, ha instado a la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha a actuar con responsabilidad ante los últimos casos de legionela registrados en el municipio de Manzanares "para averiguar fehacientemente cual es el origen de la bacteria en cuanto a su entrada en todas las instalaciones de riesgo".

En un comunicado, esta asociación ha recordado que los equipos de refrigeración evaporativa, como torres de refrigeración y condensadores evaporativos, "son solo uno de los posibles equipos de riesgo y, de hecho, registran un porcentaje muy bajo de contagio por legionela".

"Las fuentes públicas, spas y, sobre todo, instalaciones de agua caliente sanitaria son otras de las instalaciones susceptibles de alojar la bacteria. Por lo tanto, la acusación precipitada a esta tecnología, imprescindible para la industria por su eficiencia energética, se considera una irresponsabilidad por parte de las autoridades", ha señalado esta asociación.

Por otra parte, ha indicado "que la bacteria llega siempre a las instalaciones de riesgo a través del agua de red, por lo que el control de ésta es fundamental para su prevención". En lo que se refiere a las torres de refrigeración que están siendo investigadas, AEFYT recomienda a las autoridades sanitarias que verifiquen si el mantenimiento se había realizado correctamente y cumplía con todos los requisitos exigidos en el Real Decreto 865/2003.

Asimismo, la Comisión Técnica de AEFYT recuerda que los equipos de enfriamiento evaporativo y las torres de refrigeración "son totalmente seguros con un correcto y sencillo mantenimiento, que todos los fabricantes recomiendan".

"Para que se produzca un foco de legionela en una instalación y ésta se difunda al entorno se tienen que producir una concatenación de sucesos altamente improbable", ha asegurado.

Primero, han señalado, la llegada de una colonia virulenta de Legionella Pneumophila a través de la red de suministro de agua; segundo, el funcionamiento del equipo en condiciones incontroladas; tercero, la existencia de una corriente de aire con microgotas contaminadas, con una alta concentración de este bacteria, en suspensión, que puedan llegar hasta donde se encuentran personas; cuarto y último, que un número suficiente de estas microgotas sean inhaladas por personas susceptibles de contraer la enfermedad. Si cualquiera de estos eslabones se rompe, la posibilidad de la aparición de un brote es nula.

Para prevenir el riesgo recomiendan que es suficiente "con interrumpir esta cadena de sucesos en cualquiera de los eslabones, existiendo tres de ellos que es posible quebrar con un buen diseño y un funcionamiento correcto de la instalación: evitar las condiciones que favorecen la multiplicación de bacterias, minimizar la formación y el arrastre de microgotas y reducir las posibilidades de inhalación por las personas mediante el adecuado emplazamiento de la instalación".

De hecho, han asegurado, "en varios brotes que se han dado a lo largo de este año, el origen se ha localizado en instalaciones donde no existían torres".

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