Libby VanderPloeg, A Map of Rome, 2015
Mapa de Roma de la diseñadora Libby Vander Ploeg © Libby VanderPloeg. From 'Mind the Gap', published by Gestalten

Pese a la entrada en escena de trazadores analíticos, impresoras, escáneres remotos, imágenes satelitales y web mapping (cartografía web) y el abaratamiento y fácil acceso a programas de software de visualización, análisis espacial y gerencia de bases de datos, un mapa del siglo XXI tiene el mismo sentido que el más antiguo conocido, grabado en el siglo VII antes de nuestra era en una pared del asentamiento neolítico de Çatalhöyük, en la actual Anatolia turca.

La más moderna de las representaciones cartográficas y la más vetusta muestran el territorio con una intención determinada. No pretenden ser objetivas, sino representar la realidad de forma útil. "La necesidad de hacer un mapa proviene de la necesidad de entender el  mundo y las intrincadas fuerzas que le dan forma. Hacer mapas es hacer conexiones", escribe el arquitecto Antonis Antoniou en el prefacio del libro que coordina, Mind the Map (Atención al mapa, un juego de palabras con la llamada de alerta en los metros y trenes mind the gap, que la atención a tener cuidado con el hueco entre vehículo y andén).

Cada vez más personales

En las últimas dos décadas vivimos una nueva edad de oro de la cartografía, opina Antoniou, que ha pretendido hacer una selección antológica de lo mejor de la especialidad en el presente. El tomo, editado por Gestalten [288 páginas y un PVP de 44 euros], refleja la amplia gama de estilos de los mapas contemporáneos, cada vez más personales pese a la abundancia de imágenes de satélite del mundo. También constata que la cartografía es hoy más popular que nunca, al igual que la riqueza creativa de autores de nuevos e imaginativos paisajes cartográficos.

La objetividad es innecesaria tenemos la verdad geográfica y topográfica recogida por los satélites A pesar de hacer uso de los avances derivados del diseño asistido por ordenador y los sistemas de información geográfica, los nuevos cartógrafos han llevado los mapas a un renacimiento gracias a la combinación de ciencia y arte. Los más de un centenar de estudios y diseñadores que reúne el libro no cultivan precisamente la objetividad pura —absurda e innecesaria cuando tenemos a nuestro alcance la verdad geográfica y topográfica recogida por los satélites—, sino que buscan "interpretaciones de la realidad".

Estaciones de invierno y campos de golf

Entre los artistas seleccionados aparece, por ejemplo, James Niehues, que pinta visualizaciones de mapas basados en fotos aéreas de estaciones de deportes de invierno o resorts dedicados al golf. Al aplicar escalas exactas y destacar con técnicas pictóricas el colorido y la topografía de los paisajes, las obras del diseñador trasladan a los "mapas aéreos", como llama a sus piezas, no sólo la realidad, sino también "la experiencia" que puede esperar un visitante. Él mismo hace las fotos desde avionetas y helicópteros y ajusta las proporciones según tomas satelitales, pero todo el resto del proceso es manual.

Mostrar también la exacta trimensionalidad de las ciudades El alemán Luis Dilger quiere enseñar la "estructura única e individual" de cada ciudad en la serie City Layouts, una búsqueda de representación urbana en la que entra en juego el factor decisivo de las tres dimensiones. "No deseo  mostrar la estructura convencional, sino también incluir la trimensionalidad exacta y la forma de los edificios", dice Dilger, cuya vista de Manhattan, usando datos del OpenStreetMap, de licencia abierta y creación colectiva, le permitieron crear una "visualización verdadera de la zona", con las proporciones de altura siempre presentes.

Un viaje a pie por España en 1935

Los mapas de Mike Hall añaden a una base digital repintada por el artista detalles de monumentos y singularidades de cada ciudad o país. Dedicado casi por entero a Londres, capital a la que ha dedicado una bellísima serie de mapas, Hall firma un recorrido ilustrado del viaje por España entre 1935 y 1936 del escritor inglesa Laurie Lee, que narró la travesía a pie entre Gibraltar y Vigo en el libro de memorias As I Walked Out One Midsummer Morning (1969).

Los polacos del estudio Hipopotam pueblan los mapas con habitantes, flora y fauna Otro viaje notable y exquisitamente presentado es la vuelta al mundo en avión de Amelia Earhart, en un mapa ilustrado de L’Atelier Cartographik. También destacan los trabajos del estudio polaco Hipopotam, que han editado un libro de mapas poblados por ilustraciones de habitantes, flora y fauna.

Mapa para 'crear estados de ánimo'

Mind the Map, añaden los editores, muestra como los nuevos mapas pueden "crear estados de ánimo" y "contar historias", haciéndose más "innovadores" y "personalizables", como en el caso de los adaptables a dispositivos móviles para practicar "safaris urbanos". El libro es un escaparate "sorprendente e inspirador" que refleja la "amplia gama" de estilos de una "nueva generación de creadores de mapas de todo el mundo".