Los herederos de una modelo de Matisse demandan por un retrato a la Galería Nacional de Londres

  • Se trata del 'Retrato de Greta Moll', pintado en 1908 y comprado en 1979 por el museo británico por 450.000 libras, que equivaldrían hoy a 2,7 millones de euros.
  • El marido de Moll, alumna de Matisse, encargó el retrato como regalo para la mujer, que intentó sacarlo de contrabando de Alemania en 1947.
  • Tras el supuesto engaño de la persona que debía llevar la pintura a Suiza, pasó por varias manos. Los herederos de la modelo la reclaman ahora como robada.
El retrato de Matisse de Greta Moll, cuyos herederos se consideran dueños legítimos del cuadro
El retrato de Matisse de Greta Moll, cuyos herederos se consideran dueños legítimos del cuadro
© Photo: The National Gallery, London

Un magnífico cuadro de Henri Matisse pintado en 1908, cuando el artista estaba alcanzando la síntesis del estilo luminoso, sin detalles residuales y de gran sensualidad que le convertiría en un gran maestro, será reclamado por vía judicial a la National Gallery de Londres, uno de los museos públicos más importantes del Reino Unido. Se trata del Retrato de Greta Moll, obra que los herederos de la modelo, también artista y discípula de Matisse, consideran que fue robada y comprada cuatro décadas después e ilegalmente por la pinacoteca.

Los demandantes anunciaron la reclamación legal a través de una firma de abogados de Nueva York, que previamente, dicen, escribió a la pinacoteca para intentar buscar un arreglo extrajudicial. De acuerdo con la versión de los herederos, el retrato fue sustraído por una amiga a quien la familia Moll encargó la custodia del cuadro tras la II Guerra Mundial, en 1947. El museo londinense, que compró el Matisse a un marchante suizo por450.000 libras esterlinas más de tres décadas después, ha declarado a través de un portavoz que ha actuado de buena fe y que no han sido aportadas pruebas sobre el supuesto robo.

El retrato, que está cedido a la Tate Gallery, aparece entre las obras que la National Gallery muestra en su web. Es una pieza con todos los rasgos del fauvismo que consagró a Matisse —pinceladas visibles, colores vibrantes, elevado contraste y una composición basada en la sencillez en el que poco importan los detalles (el tejido de la camisa apenas está perfilado) frente a las manchas de luz—.

Greta Moll tenía 23 años

La modelo, que posó durante tres horas, parece tan tranquila y espontánea como el estilo: tenía 23 años y era alumna de la academia privada de Matisse en París, a la que también asistía su marido, Oskar Moll, que compró al pintor el retrato de Greta, que el pintor había retocado a última hora, cambiado levemente la luminancia tras contemplar con asombro un cuadro de Paolo Veronese en el Louvre.

Los Moll, ambos pintores y escultores aunque no de gran altura, residieron en Berlín y fueron catalogados como artistas degenerados por los nazis. Lograron sobrevivir a la II Guerra Mundial —no tenían ascendencia judía— y terminaron viviendo en el sector de la capital que fue entregado a la URSS. En 1947 consiguieron emigrar a Gales, donde vivía una de sus hijas, pero no pudieron llevar con ellos el Matisse por las severas leyes de exportación de arte que regían en aquellos momentos complejos.

La traición de una amiga

Greta pidió ayuda a una amiga, la iraní Gertrud Djamarani, para que pasara de contrabando a Suiza la pintura —de 93 por 73,5 centímetros— y la depositara en custodia en manos de la marchante Heidi Vollmöller. Según el relato de la reclamación, Djamarani se encontró con dificultades financieras o decidió traicionar a Moll y pidió dinero prestado a Vollmöller dejando el cuadro como garantía.

El Retrato de Greta Moll inició entonces un agitado periplo. La marchante suiza, añaden las mismas fuentes, vendió la obra en 1949 a la firma neoyorquina Knoedler (Fine Arts Associates), que la revendió a Sarah Blaffer, hija del fundador de la petrolera Texaco. Luego fue comprada por un coleccionista anónimo suizo y finalmente, en 1979, adquirida a los intermediarios Lefevre por la National Gallery, que pagó las 450.000 libras —cantidad que trasladada a la actualidad representaría más de dos millones, unos 2,7 millones de euros— gracias a una aportación a fondo perdido del tesoro público.

'Buena fe'

"Si es cierto que la pintura fue robada en 1947, entonces la familia sufrió una injusticia, pero no a manos de la National Gallery, que compró la pintura de buena fe más de 30 años después", afirmó el portavoz del museo al diario The Guardian. "El supuesto robo de la pintura en 1947 no se ha demostrado. Incluso si fuese probado, el museo sigue siendo, en virtud de la compra en 1979, el propietario legal".

Los descendientes de la modelo, que murió en 1977, afirman que se dirigieron en numerosas ocasiones a la pinacoteca, pero nunca obtuvieron respuesta. En Art Newspaper se preguntan por qué el museo no exigió garantías de la procedencia de la pintura cuando la compró. Tampoco está clara la razón de la larga espera de la familia Moll antes de poner en marcha la maquinaria de reclamación.

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