Kira Miró
La actriz posa con un vestido corto de gasa con aplicaciones metálicas de Elisabetta Franchi. VALERO RIOJA

Puntual como un reloj suizo, la actriz Kira Miró acude a nuestro encuentro desprovista de artificios: con unos vaqueros raídos, un jersey que resalta el color de sus ojos y un marcado acento que la delata nada más presentarse. A pesar de que lleva 18 años viviendo fuera de las islas Afortunadas, mantiene intacto ese hablar meloso y pausado con el que los canarios saborean cada palabra.

Entró en la profesión siguiendo los pasos de su hermano mayor, Ciro, y pronto descubrió que aquello era su pasión. «Me gustaría vivir de esto el resto de mi vida», confiesa con la ilusión de una niña. Ahora, con El Nombre, una comedia que satiriza sobre las miserias familiares y cuyo reparto encabeza Amparo Larrañaga, se sube, de miércoles a domingo, al escenario del Teatro Cofidis Alcázar (Madrid).

Kira Miró es de esas personas que exprimen al máximo las 24 horas del día, le saca todo el jugo. Que no permiten que el tiempo se cuele entre sus dedos: actúa, practica deporte, escribe un blog, nos invita a ser voyeurs de su vida en Instagram... Todavía se sorprende cuando le preguntan por su último viaje. O que qué tal su perra Duna. O si ya está mejor de una lesión en la rodilla. «A veces se me olvida la repercusión de las redes sociales», reflexiona.

Tampoco es una actriz que se haya dejado contaminar por los pormenores de la fama. Se nota en pequeños detalles que a priori parecen insustanciales. Como que es incapaz de usar su nombre para conseguir antes una mesa en uno de los restaurantes con más lista de espera de Madrid. Ella prefiere aguardar su turno como tú y como yo.

Al principio de mi carrera, cuando me escuchaban hablar, pensaban que fingía ser sudamericana" Menuda debacle se monta en 'El Nombre' por una pregunta inocente.
La verdad es que sí, pero un poco como sucede en la vida misma. ¿Cuántas veces no se han originado buenas discusiones por culpa de una tontería? A raíz de la elección del nombre de mi bebé en la obra salen rencores, secretos… por una chorrada se empieza a liar y la bola se hace más grande. 

La disputa es la clásica de las cenas navideñas con familia.
En Urgencias creo que tienen un alto nivel de cuadros por ansiedad durante la Navidad (risas). Al final, en esas fechas te juntas con tu familia y con la que no es tan tuya: el cuñado, los suegros… y entonces, ahí con la tensión, y según qué familias, todo puede saltar.

Si te tocase pasar una situación como la de 'El Nombre', ¿qué harías?
Me quedaría calladita, al revés que Ana, mi personaje, que no se calla ni una. Cada vez estoy aprendido más de ella. Mi reto es decir sin miedo lo que pienso.

En la obra repites con Amparo Larrañaga con quien ya habías trabajado en tus inicios teatrales.
Amparo es una mujer muy generosa tanto en el escenario como fuera de él. Está siendo maravilloso. Trabajar con ella hace que te sientas arropada, sabes que vas a estar bien, te apoya… es un lujo. Una mujer diez.

Y antes de cada función montais una merienda en condiciones.
Su camerino es el camerino común y Amparo siempre lleva pasteles. Allí es donde nos juntamos todos antes de la función para comentar las cosas. Eso nos ha unido muchísimo a los miembros del equipo.

Estás en un buen momento, pero habrás aguantado mucho para llegar hasta aquí.
La verdad es que sí. Hice muchos castings en los que me decían que no y te toca un poco lidiar con la autoestima y decir: ‘bueno, no pasa nada. El siguiente ya me saldrá’. Luego empecé a trabajar y poco a poco he ido labrando mi carrera. Tienes que ser constante, aunque reconozco que ha habido momentos en que he pensado tirar la toalla. Al final la pasión que siento por mi profesión ha podido más.

Kira miró

Dado que has neutralizado tu acento, hay gente que desconoce que eres canaria.
Al principio, por mi apellido Miró creían que era catalana. Luego, me oían hablar y pensaban que les estaba tomando el pelo y que fingía ser sudamericana. Y yo les explicaba: «No, no es que soy canaria» (risas).

¿Llegaron a rechazarte por tu acento canario?
Opté por neutralizarlo, pero en algunos casting como en el de Desesperado Club Social me hicieron repetirlo en canario. Pero sentía que si entraba en los casting hablando en canario me iba a limitar a cierto tipo de personajes. Me lo tuve que trabajar para poder actuar de las dos maneras.

En el mundo de la interpretación, ¿ser guapa puede convertirse en un hándicap?
Sí, la belleza te abre unas puertas y te cierra otras, según qué personajes. Hay gente que se queda con el envoltorio y parece que tienes que demostrar que no estás ahí solo por eso: que vales, que te lo curras y que tienes talento. Los prejuicios están, pero hace tiempo que decidí no entrar en la batalla. Al que le guste mi carrera, estupendo, y al que no, no pasa nada. No pierdo tiempo en intentar demostrar nada al resto, sino a mí misma cada vez que subo al escenario y trato de mejorar.

Si echas la vista atrás, ¿crees que la fama te ha cambiado?
No, ha cambiado mi experiencia y que he madurado. Intento tomarme las cosas de otra manera, con más serenidad que antes. Pero sigo siendo la misma. Hay que tener los pies en la tierra porque la vida da muchas vueltas y nunca se sabe lo que va a pasar.

Nos inventamos un villancico en mi familia y cantamos toda la noche"¿Lees lo que dicen sobre ti en Internet?
Estoy pendiente lo justo. A veces afecta, pero una va haciendo callo. Tengo mis trucos: nunca miro redes sociales antes de dormir por si veo algo que no me guste. Prefiero no quedarme con esa sensación. También aprendes a no hacer caso.

Enganchada al 'running' y dices que eso te hace mejor actriz. ¿Por qué?
Correr me sienta bien a la vida. Me quita capas de estrés, de nervios, de pensar en mil cosas... Me deja en perfecto estado para actuar. Lo de correr es algo muy adictivo y, desde que me enganché, estoy peor cuando no salgo a correr que cuando lo hago.

Y cuando tienes ganas de mar, vas a los pantanos de Madrid.
Cuando hace buen tiempo, es un poco mi oasis: una lancha y un pantano. Me resetea. Practico wakesurf (surfear la ola provocada por una lancha), wakeboard (se utiliza una tabla similar a la de snowboard y te arrastra una lancha) y todo lo que tenga que ver con el agua. ¡Me encantan!

¿De dónde sacas tiempo para tantas cosas?
Si te levantas pronto y te organizas, puedes hacerlo. Veo cómo tengo la semana y me planifico las sesiones de entrenamiento como un evento más al que no puedo faltar. Media horita para salir a correr siempre tienes. Desayuno vestida de running para no liarme con cosas (risas).

Además, no hace mucho te has convertido en ‘abuela’ (su perra Duna ha sido madre).
Fue justo el día que hice mi primera media maratón: el 27 de abril mi perra Duna dio a luz. Soy abuela y madre a la vez, porque me he quedado con una cachorrita (risas).

¿Cómo llevas lo de celebrar la entrada de año con una hora de retraso?
Yo me como primero las uvas peninsulares y luego las canarias (risas).

¿Alguna tradición familiar?
Cantar villancicos. Nos hemos inventado uno en mi familia y lo cantamos. Es absurdísimo. Nos tiramos toda la noche de risas con eso. Somos una familia muy vacilona.

¿Dónde pasarás la Navidad?
Me iré de viaje a Berlín para ver a mi hermano Ciro. Casi siempre me marcho a la nieve a pasar el Fin de Año y el día 1 de enero cuando la gente está todavía de resaca yo lo paso en una pista haciendo snowboard.

¿Ya has escrito tu carta?
Sí, ¡quiero que me regalen más tiempo!