Trabajadora
Una mujer trabajando en una oficina. GTRES

Desde hace cinco años el proyecto madre Empresa Interna ha venido trabajando en la formación de mujeres. En septiembre de este año ha tomado nueva forma en la Escuela Europea de Transformación Emocional, pensada para formar mujeres emprendedoras en España.

“La mujer necesita de un espacio único para ellas. Es cierto que compartimos ciertos espacios e información con los hombres, pero necesitamos brillar con luz propia”, asegura la directora de la Escuela Europea de Transformación Emocional, Sara Noheda. “Esta no es una escuela de formación al uso. Aquí trabajamos todo un día completo en temas diferentes como emprendimiento, networking, claves del éxito, emociones, comunicación, relaciones, entre otros, para que cada mujer sepa cómo gestionar las diferentes áreas de su vida, para ser poderosa”, explica.

Tenemos que salir y demostrar que valemos igual y que podemos hacerlo tan bienLa Escuela divide sus talleres en tres secciones: singles para mujeres solteras divorciadas o viudas, madres y exitosas. Son cerca de 50 plazas por cada taller. Asimismo, cuentan con los cursos estrella, abiertos para todas aquellas mujeres interesadas en formarse. Opera hasta el momento solo en Madrid, pero tiene planes de expandirse a corto plazo a Málaga Marbella, Extremadura y Barcelona. El próximo curso que ofrecerá tendrá lugar el 12 de diciembre bajo el nombre “Mujeres Poderosas”.

Actualmente hay en España cerca de 650.000 mujeres emprendedoras, que representan un 40% del total de españoles implicados en la creación de nuevas empresas innovadoras. “Es enorme la cantidad de mujeres que han tenido que reinventarse; incluso ha aumentado el nivel de formación de las mujeres, pero no ha subido el nivel de formación en capacidades personales y esto es fundamental para que la mujer fije sus objetivos”.

De las dificultades a las que se enfrentan una mujer emprendedora en el mercado laboral, Noheda considera que la mayor es que “siempre se nos ha atribuido a las mujeres el papel de educadoras, cuidadoras de la familia y los hombres eran los únicos que gestionaban la parte económica pero ahora estamos en el rol multitarea, tenemos que salir y demostrar que valemos igual y que podemos hacerlo igual de bien”.