La capital de Bolivia, sitiada por una protesta de campesinos
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Varias columnas de campesinos de las 20 provincias descendieron desde el poblado vecino de El Alto y desde el sur de la capital para confluir en la plaza de San Francisco, epicentro de las protestas sociales.

La manifestación ocurría en un momento en que el presidente Carlos Mesa se prepara para viajar a Sucre, la capital constitucional del país, para celebrar 196 años del primer grito de independencia de Sudamérica.

'Esta marcha donde hay unas 40.000 personas es por la nacionalización sin indemnización, y la constituyente es para nosotros cuestión de vida o muerte porque cuando se fundó Bolivia (en 1825) los indios no fuimos incluidos para nada', apuntó Román Loayza, dirigente de la confederación de campesinos de Bolivia.

El Congreso promulgó la semana pasada la nueva ley de hidrocarburos, que establece un impuesto del 32 por ciento al gas extraído por empresas extranjeras y mantuvo en un 18 por ciento las regalías. Pero los grupos indígenas quieren más impuestos o la nacionalización del sector.

Loayza explicó que el cabildo del lunes otorgó al Congreso cuatro días de plazo -hasta el viernes 27 de mayo- para aprobar la convocatoria a la constituyente. Pero los parlamentarios bolivianos tienen un receso en sus actividades hasta fin de mes.

La marcha campesina, en su camino hacia la Plaza Murillo - donde está el palacio de Gobierno y la sede del Congreso - realizaron destrozos en vehículos del servicio público y privado.

'Hemos venido a La Paz para cerrar el Congreso porque los parlamentarios no hacen nada por nosotros', dijo un campesino oriundo de la provincia paceña de Aroma.

En la ciudad vecina de El Alto se cumplió el segundo día de un paro indefinido y se bloquearon todas las carreteras que conectan a La Paz con el resto del país y con las fronteras de Perú y Chile.

Sin embargo para contrarrestar la amenaza de los vecinos de El Alto de una toma del aeropuerto, el sindicato de trabajadores optó por declarar para el miércoles un paro de 24 horas con suspensión de vuelos.

El presidente Mesa, por su parte, optó por cumplir su agenda semanal y decidió viajar a Sucre, capital histórica de Bolivia, para celebrar 196 años del primer grito de independencia en 1809, y entregar 282 títulos de propiedad agraria a unas 500 familias campesinas.*.