El País recoge hoy unas escalofriantes declaraciones de Rita Milla, víctima de abusos sexuales en California, dos días después de que un juez de Los Ángeles aprobase oficialmente el acuerdo de casi 480 millones de euros acordado entre la archidiócesis católica de la ciudad y más de quinientas víctimas de supuestos abusos sexuales infantiles cometidos por sacerdotes en los últimos ocho decenios.

Otros estaban más interesados en abusar de niños y no se fijaron en mí

"Los abusos comenzaron cuando tenía 16 años (...) lo hicieron siete sacerdotes (...) hasta que yo tuve 20 años", asegura Rita, quien añade que aguantó hasta que quedó embarazada de uno de ellos.

Narra además como entre ellos se tapaban: "Para esconder lo que habían hecho me mandaron a Islas Filipinas, para tener allí a mi niña, dejarla allá y regresar como si nada hubiera pasado".

Añade que supo también que otros estaban "más interesados en muchachos, en niños" y que por ese motivo no fueron más los que abusaron de ella.

"Quería suicidarme"

Rita asegura que se sintió mal, "como si fuera mi culpa si algo le pasara a él", refieriéndose a uno de los sacerdotes que le hizo prometer que no contaría nada.

Me dijo que iba a echar a perder mi vida si se enteraba la policía


"Me dijo que iba a echar a perder mi vida si se enteraba la policía", continúa. Tal fue su calvario que llego a pensar en el suicidio, debido a que "estaba muy deprimida".

Ahora Rita sólo espera, como afirma en el final de la entrevista, que los culpables vayan a la cárcel, empezando por el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, quien pidió "perdón" a las 508 víctimas y dijo que fue algo "que ni debió ni volverá a pasar".