Del bautizo de Leonor al de Sofía

Los modelos, los invitados, los padrinos, la actitud de los primos pequeños... Diferencias y similitudes entre ambas ceremonias.
Foto de familia durante el bautizo de Sofía. (Efe)
Foto de familia durante el bautizo de Sofía. (Efe)
Los dos fueron a mediados de mes, en enero y julio, respectivamente. Si el de Leonor fue en el interior del Palacio de la Zarzuela, el de Sofía tuvo lugar en los jardines. Monseñor Rouco Varela cambió la casulla dorada que se puso para el bautizo de la que algún día será Princesa de Asturias por el blanco inmaculado. La liturgia y el protocolo fueron similares, pero existen diferencias.Las diferencias

La actitud de los primos. Si en el bautizo de Leonor los pequeños Marichalar y Urdangarín se rebelaron acercándose a la pila cual monaguillos espontáneos, en esta ocasión su comportamiento fue más comedido.

La más elegante. Una ausencia significativa: la del presidente de Gobierno y su esposa, de viaje en México. Si en el bautizo de Leonor, Sonsoles Espinosa causó sensación con un conjunto a lo Jackie Kennedy, este año fue la vicepresidenta del Gobierno, M. Teresa Fernández de la Vega, con un traje de chaqueta, la más elegante.

Los padrinos. Los Reyes fueron los padrinos de Leonor, y Sofía contó con dos padrinos sensiblemente menores en edad: la abuela materna, Paloma Rocasolano, y Konstantin de Bulgaria, gran amigo del Príncipe.

El modelito de Letizia. Si el conjunto achanelado que lució en el de Leonor destacó por su sobriedad y sencillez, el pasado domingo la Princesa de Asturias echó el resto para cristianar a su hija menor. El traje-abrigo de encaje blanco de media manga era impresionante.

El lapsus de la abuela Menchu

En el bautizo de Leonor no hubo terroríficas coincidencias en el color y diseño de los modelos elegidos por las damas asistentes, pero no ocurrió lo mismo en el de Sofía. Su abuela paterna y tocaya, la Reina doña Sofía, lucía un traje chaqueta amarillo casi clónico al de la bisabuela radiofónica, Menchu del Valle, que vestía otro en color lima. Además, y por motivos de protocolo, ambas se encontraban casi una junto a la otra, por lo que la coincidencia se hacía más evidente.

Así se portaron

Leonor. Se mantuvo tranquila y adormilada durante todo su bautismo. No dio guerra.

Sofía. No lloró ni molestó, y estuvo más despierta que su hermana en la ceremonia.

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