Albert Rivera
Albert Rivera, durante su encuentro con la redacción de 20minutos. JORGE PARÍS

Albert Rivera está dispuesto a encabezar un gobierno en solitario en caso de que ni el PP ni el PSOE logren formar un ejecutivo tras las elecciones generales del próximo 20 de diciembre: "Tengo asumido que haré un gobierno en minoría, porque no me veo participando en uno en el que no crea". El candidato de Ciudadanos a la Presidencia compartió este martes un encuentro con la redacción de 20minutos durante el que confesó que no tiene líneas rojas para pactar, pero que no hará concesiones a los independentistas catalanes.

Si yo encabezo el gobierno, tendría capacidad para cambiar las cosas"Hay que hablar y dialogar con todos", insiste cuando se le interroga acerca de con quién preferiría llegar a acuerdos a partir del 21-D. El político catalán cree que ni los errores del PSOE ni la corrupción del PP les inhabilita como compañeros de viaje; sí lo hace, sin embargo, a la hora de formar gobierno con ellos.

"No es que no me crea sus programas, es que no los han cumplido. No entraría en un Gobierno presidido por Rajoy ni por Sánchez y no voy a estar para ser ministro o vicepresidente con ellos", promete. ¿Y si lo preside él? "Si lo encabezo yo, tendría capacidad de cambiar las cosas, pero tengo asumido que haré un gobierno en minoría. En Europa se hace y no pasa nada", advierte.

Rivera renuncia a apoyar la lista más votada por defecto, en contra de lo que viene pidiendo Mariano Rajoy: "Eso tenía sentido con dos partidos que sumasen un 40% de los votos cada uno, pero vamos a un escenario de tres partidos. No valdrá la prepotencia de una mayoría absoluta o la de no comparecer en el parlamento". Aunque cree que podría entenderse con los de Génova 13 en materia económica, reniega de su actitud sobre la corrupción. "Hay que reformar España de arriba a abajo para que funcione, pero Rajoy no va a reformar nada", asegura.

Acuerdo "de mínimos" en Cataluña

Albert RiveraEl líder de Ciudadanos se jacta, como Podemos, de haber logrado que las cosas cambien sin siquiera haber llegado al poder. "Hemos conseguido que PP y PSOE se sienten a la mesa para hablar de Cataluña. Los partidos nuevos crecemos porque proponemos cosas nuevas. Los demás no reconocen que no se han hecho las cosas bien, porque eso sería tanto como autoenmendarse", sostiene.

Su partido ofrece un "acuerdo de mínimos" para respetar la ley y frenar la apuesta separatista de Junts Pel Sí y la CUP, aunque concede que esta no es la solución: "El error es pensar en algo coyuntural para Cataluña".

La propuesta de los naranja pasa por una reforma de todo el Estado que acabe con las desigualdades, incluyendo el cupo vasco: "Si tenemos un proyecto común, los catalanes se sentirán partícipes. Yo soy catalán y quiero lo mejor, pero sin ser mejor que nadie. Ese es el problema del nacionalismo".

Esta nueva concepción nacional no incluiría un reconocimiento expreso del hecho identitario, a pesar de que el 47,7% de los catalanes que acudieron a las urnas el 27-S votaron por la independencia. "No voy a ofrecer a los catalanes que dejen de ser españoles. Si nos ponemos a buscar identidades, en Cataluña hay siete millones. La singularidad de Cataluña ya está reconocida en que tiene una lengua propia y unas de las mayores competencias de Europa en cuanto a autogobierno", justifica antes de asegurar que Artur Mas (CDC) está en una "huida hacia delante" para "tapar" la corrupción de su partido.

Despido barato, reforma electoral...

Aunque ya hay encuestas que le sitúan como segunda fuerza por delante del PSOE, Albert Rivera asegura que los sondeos solo le interesan como herramienta para detectar tendencias. Y la tendencia dice que ellos suben: "Podemos ganar las elecciones. La gente ha perdido el miedo a modificar su voto y tiene más ganas de cambio que de aventuras".

No podemos hablar de irrenunciables si vamos a negociar o a gobernar en minoríaSu programa, muy cuestionado a nivel económico por las similitudes que tiene con el del PP (abaratamiento del despido, reducción de las cotizaciones sociales, flexibilidad laboral, cheques de formación para parados), incluirá la propuesta de un pacto por la Educación pública o la implantación de primarias obligatorias.

Rivera califica de "fundamental" la idea de reformar el sistema electoral para que todos los votos valgan igual -lo que beneficiaría a los partidos pequeños- y para acercar a votantes y representantes. Admite, a pesar de ello, que no hay nada innegociable: "No podemos hablar de irrenunciables si vamos a negociar o a gobernar en minoría".

El partido continúa sin definirse en temas como el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, en sus siglas en inglés). Recientemente, ha rechazado abrir el debate de la memoria histórica al considerarlo superado durante la Transición. Sin embargo, sí promete inspeccionar las sicav "una por una" para detectar el fraude y sacar la religión del currículo escolar, aunque la asignatura se siga impartiendo en la educación pública.