Habitaciones cerradas
Una imagen de Adriana Ugarte y Alex García en 'Habitaciones Cerradas'. TVE

El hallazgo de un cuerpo momificado en una habitación secreta de una antigua mansión desata una suerte de investigación que acaba profundizando en el más oscuro secreto de la familia Lax, una de las sagas más distinguidas de la Barcelona de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Éste es el planteamiento inicial de Habitaciones Cerradas, una TV Movie que estrena este martes La 1 (22.15 h) y que protagonizan Adriana Ugarte y Álex García.

Violeta Lax (Bea Segura) vuelve a España para supervisar las obras que han de convertir la antigua mansión de la familia en un museo dedicado a su abuelo, Amadeo Lax (Alex García), un famoso retratista y el marido de Teresa Brusés (Adriana Ugarte). El macabro descubrimiento abre un camino para dejar salir la verdad y derribará la idea preconcebida e idealizada que la nieta tenía del artista.

Adriana Ugarte vuelve a meterse en la piel de un personaje de época después de romper todos los récords con El tiempo entre costuras, que en Antena 3 logró en su último episodio un 27,8% de cuota de pantalla y 5.536.000 de espectadores. Ahora, Ugarte regresa a una época que conoce bien, los años 20, pues ya interpretó durante 13 capítulos a Victoria Márquez, una mujer luchadora en La Señora (La 1), ambientada en esa misma época.

Es una pincelada de una época de España muy convulsa "El reto fue crear personajes distintos, que aunque distaran muy poco en el tiempo distaran mucho a nivel esencial. Eso pasó entre Victoria Márquez (La Señora) y Sira Quiroga (El tiempo entre costuras), por ejemplo. Y Teresa Brusés suponía un tercer reto, que fuera muy, muy distinta", explica Adriana Ugarte.

Para la actriz supuso además un reencuentro con el director Lluís Maria Güell, que fue "mi padrino en televisión con La Señora y para mi reencontrarme con él fue... no necesité ni leer el proyecto", revela.

Habitaciones cerradas es una adaptación del libro superventas homónimo de la escritora catalana Care Santos. El Festival Latin Beat Film de Tokio acogió el 9 de octubre el estreno internacional de esta miniserie, que finalmente adopta formato de TV movie, y fue premiada como mejor película.

Adriana Ugarte, que habla con pasión de su personaje, explica que es "una historia de violencia de género en los años 20" y que "Teresa es una mujer maltratada a nivel psicológico que tiene que aprender a protegerse".

La ambientación en el pasado hace que esta TV movie sea "una pincelada de una época de España muy convulsa, donde las instituciones siguen siendo muy cerradas pero a la vez se abre paso una modernidad brutal donde la mujer cada vez va teniendo más espacio", hace ver Ugarte.

'Habitaciones cerradas' es de las que arrebatan El thriller vertebra todos esos matices gracias a la investigación del pasado de su familia que lleva a cabo el personaje de Violeta (Bea Segura) que "va develando el misterio junto al espectador, aunque hay un momento en que el espectador empieza a saber más que el personaje", según explicaba el director Lluís Maria Güell.

Adaptar una novela superventas puede ser una garantía de éxito, pero también tiene sus peligros. "Siempre piensas si el lector se sentirá defraudado con la adaptación audiovisual", explica Ugarte, que destaca que, sin embargo, "tiene de atractivo el conseguir transmitir la esencia de la novelas".

"Como espectadora, ya sea de tipo histórico o contemporánea hay productos que me arrebatan y productos que me entretienen. Habitaciones cerradas es de los que arrebatan", hace la actriz, que confiesa que le atrapó cómo se refleja el maltrato psicológico.

Junto a Ugarte, Álex García y Bea Segura están en el reparto Ramón Madaula (Modesto Lax), Jan Cornet (Octavio), Francesc Orella (Rodolfo Lax), Diana Gómez (Concha), Toni Sevilla (Soler), Laia Costa (Montserrat Espelleta), Raúl Peña (Juan Lax), Marc Cartes (Ricardo Selvas), Rosa Boladeras (Rosa) y Miriam Iscla (Antonia).

Entrevista a Álex García

El joven intérprete da vida a un pintor con un genio caótico y peligroso que impone el silencio y el olvido en su propia familia. Se pone en la piel de un famoso retratista de una familia burguesa que se convierte años después en el referente de su nieta, ajena a la verdadera naturaleza irascible y violenta de su abuelo.

Su personaje es muy oscuro...
Sí, es un pintor de familia burguesa con mucho dolor incorporado, que se da a la mala vida, bebe alcohol, va a burdeles... tiene mucha rabia acumulada que acaba sacando con quienes le quieren.

¿Se le da bien la pintura?
Me gusta porque mi padre pinta. Di clases de pintura por el rodaje y descubrí que pintando ves que las cosas tienen muchos más detalles de los que se aprecian con un simple vistazo.

Hay escenas de violencia física, ¿cómo las llevó?
Tuve la suerte de que tanto Adriana como Laia Costa costa me dijeron: "sé libre", así que intenté que fuera lo más realista posible sin hacerles daño. Encontramos la manera de mostrar la rabia del personaje sin pasarnos.

¿Y la ambientación?
El trabajo de vestuario es de los mejores que yo he vivido. Se buscó que fuera acorde al estado de ánimo del personaje, más elegante, más desenfadado... Me ayudó mucho para componer el personaje.

¿Hay que airear los secretos familiares?
Yo soy muy curioso y me encanta saberlos, pero creo que lo pasado, pasado está. He llegado a la conclusión de que los secretos hay que sacarlos.

¿Cómo ha sido el rodaje con Adriana Ugarte?
Lo hemos pasado mal por esas escenas que eran más intensas, pero ha sido lo que menos, lo que más hemos hecho ha sido disfrutar. Ella es una gran actriz, generosa e intuitiva

¿Por qué funcionan tan bien las ficciones de época?
Tienen algo de la propia melancolía del ser humano, de comparar y de volver a tiempos que pensamos que eran mejores. Por un lado atrae a quienes vivieron esa época, como al público joven por la curiosidad.