Julian Hamlin
Julian Hamlin JULIAN HAMLIN

Julian Hamlin, de 23 años, trabaja actualmente como asistente administrativo y recepcionista pero su vida cambió hace tres años. Una mañana de un día de marzo del año 2012 se despertó con una infección en un ojo. "Me desperté y sentí mi ojo raro así que fui al médico. Me dijo que era conjuntivitis", comenta el joven a BuzzFeed.

Tres días más tarde, estaba en el hospital con ceguera en el ojo izquierdo debido a una úlcera corneal grave, una llaga en el revestimiento del ojo debido a una infección. Posteriormente, Hamlin desarrolló un glaucoma debido al aumento de la presión ocular por lo que tuvo que llevaba un aparato que ayudaba a drenar el líquido que tenía en su interior.

El motivo de esta pesadilla fue el uso de unas lentillas que utilizó durante dos años, desde 2010, y que compraba sin receta tanto en gasolineras como en tiendas de belleza. Las lentes eran de color y muy económicas —15 dólares— por lo que muchos adolescentes de su zona los compraban. Hamlin los utilizaba a diario pero tomaba las medidas preventivas adecuadas reemplazándolas cada mes. "No hubo advertencias o instrucciones acerca de los riesgos", dice.  

El joven se sometió ya a 15 cirugías. "Ha sido un largo y doloroso camino", en el que incluye siete trasplantes de córnea desde 2012. Sus gastos médicos en dos años han superado los 250,000 dólares y casi no ha habido mejoras en su visión. "Mi ojo izquierdo sigue completamente borroso", dice Hamlin, que también ha sufrido el desempleo y el dolor emocional debido a sus heridas. "He tenido que perder tantos días y no puedo levantar nada más de 25 libras de peso porque aumenta la presión en los ojos, así que estoy limitado en mis trabajos", comenta.

Muchas de estas lentes son ilegales en Estados Unidos

El americano usa un parche ocular o gafas de sol debido al aumento de la sensibilidad en sus ojos. Su esperanza es recuperar la suficiente visió en su ojo izquierdo para que pueda ser equipado con gafas correctoras que pueden ayudar a equilibrar su vista lo mejor posible.

Halloween es para divertirse, no para terminar en la sala de emergencia y, posiblemente, cegado de por vida

"Muchas de estas lentes ilegales son de fabricación barata en el extranjero pero no están aprobados por la FDA para la venta en los Estados Unidos", explica Thomas Steinemann, portavoz de la Academia Americana de Oftalmología. Estudios han encontrado niveles de cloro aumentado en los contactos de estas piezas, que puede ser muy peligroso para los ojos. Además, Steinemann mantiene que los colorantes tóxicos y las pinturas utilizadas para lentes de contacto pueden filtrarse en el ojo si se trata de una lente de menor calidad.

"Hay que ser lo suficientemente responsable como para usar lentes de contacto", dice Steinemann. Esto significa tener una excelente higiene al manipular las lentes, asegurándose de limpiar y desinfectar todo correctamente, y siguiendo las instrucciones de sustitución a la perfección, dice Steinemann. "Halloween es para divertirse, no para terminar en la sala de emergencia y, posiblemente, cegado de por vida", sentencia el especialista.

Los estudios han demostrado estas lentes no permiten tanto oxígeno a través para el ojo respirar correctamente, lo que es muy importante para la salud de la córnea, dice Steinemann. "El pigmento en la lente hace que la superficie más rugosa por lo que es mucho más fácil para las bacterias, hongos y amebas a unirse y causar una infección cegadora", dice.