El francés Michel Cerdán se encuentra recorriendo de norte a sur el trayecto que separa Santiago de Compostela y Güejar Sierra, en Granada, con el objetivo de poner en marcha un proyecto artístico que tiene en las piedras del camino a su principal protagonista, y que llevarán al caminante hacia sus orígenes genealógicos.

El proyecto "Regresar por la Vía de la Plata: las piedras que viajan" pretende, a través de sus piedras, contar la historia "excepcional" de un histórico itinerario, su geología, los hombres que vivían allí o que recorrieron ese camino; y "restituir la experiencia sensible y personal de un caminar solitario de larga distancia".

Un recorrido de 1.200 kilómetros de una vía milenaria (romana, árabe-musulmana, militar, trashumante), siguiendo gran parte de la Vía de la Plata, que fue también Camino Mozárabe de emigración hacia el Norte y también de peregrinación a Santiago.

Tras caminar por tierras de Orense y Puebla de Sanabria, alcanzó la Vía de la Plata en Granja de Moreruela, para posteriormente dirigirse por este ancestral camino a Zamora, Salamanca, Cáceres y Mérida, donde ha estado este fin de semana. Desde aquí, abandonando la Vía de la Plata, se dirige a Córdoba y Granada por un histórico trazado, también utilizado por los mozárabes.

En su trayecto recoge piedras, que define como "testigos inmóviles de los movimientos de los hombres, de los pueblos y creencias", y las envía por correo hacia Francia, donde se reunirán de nuevo para contar una historia. Las piezas, acompañadas con mensajes manuscritos, serán instaladas en una exposición a medida que lleguen, formando una "biblioteca de piedras".

El lugar en el que se exponen desde el pasado 15 de septiembre está en París. Se trata del centro cultural "Le Motif", un centro cultural dedicado a la edición, a librería, y a la presentación de autores.

Cerdan lleva consigo hasta Güejar Sierra una piedra de lava del volcán Auvergne, situado en el pueblo de Albepierre-Bredons (Francia), para colocarla en el final de su recorrido en memoria del viaje de sus antepasados en el siglo XVII. Se trata, según cuenta él mismo en una nota de prensa, un encargo del alcalde de esta localidad francesa para reanudar los enlaces entre el departamento del Cantal y España.

Todas las piedras,

En una exposición

En 2016, en una exposición final, las piedras estarán expuestas de manera que dibujen de nuevo ese recorrido (al mismo nivel); todo ello acompañado por textos, mapas, sonidos e imágenes recogidas por el camino (cada recolección estará geolocalizada).

De este modo, las piedras propondrán dos viajes al mismo tiempo. En primer lugar, en el espacio (por los territorios recorridos a pie y en el pequeño viaje postal de las piedras); y, en segundo lugar, en el tiempo (en la historia de los lugares y del ritmo del largo caminar).

El espectador tendrá ante sí "la inmovilidad de las piedras, la permanencia de las huellas y los movimientos: los flujos de los pueblos, la migración efímera de los caminantes/peregrinos modernos...".

Triple regresión

El proyecto reivindica una triple regresión: primero, la del "agotamiento doloroso" procurado por el largo caminar; segundo, la de un "lento retorno" a sus orígenes genealógicos maternos (Güejar Sierra, Granada, 1620-1870); y, tercero, la de un "regreso feliz a un animismo mineral primitivo por la celebración de las piedras que viajan".

El viaje recuerda la emigración a Güejar Sierra, en 1620, de los tres hermanos Cheyrouse-Rigal, procedentes de Albepierre; fundando, en este pueblo andaluz, el linaje de los Chirosa/Quirosa. Los descendientes de unas de las ramas se establecieron en Málaga; mientras que los de otra se asentaron en Orán (Argelia) en 1870, para volver luego a Francia, de la que desciendo.

Este proyecto artístico es, por tanto, "conmemorativo, a la vez que muy personal y colaborativo, en busca de las raíces".

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