La defensa de Porto cree que "no hay pruebas" ni "móvil" y cita otros casos para decir que el asesino está "ahí fuera"

Atribuye a su depresión las "lagunas" y el no explicar los episodios de sedación y cree "absurdo" que dejase pistas si fue la asesina
Rosario Porto y Alfonso Basterra, padres de Asunta, durante el juicio
Rosario Porto y Alfonso Basterra, padres de Asunta, durante el juicio
EUROPA PRESS

El abogado defensor de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, ha sostenido este jueves que "no hay pruebas" ni "móvil" que vinculen con el crimen a la madre de Asunta y ha citado otros casos conocidos —como el Wanninkhof, el de Eva Blanco o el de Ciudad Lineal— para poner en duda las conclusiones de la investigación y decir que el verdadero asesino de la niña está "ahí fuera".

En sus conclusiones, Gutiérrez Aranguren ha descrito a una Rosario Porto a la que "se mancilló su honor sin derecho alguno" intentando "crear un ambiente hostil" contra ella cuando "no había ninguna prueba de cargo" y partiendo de "un error de bulto inicial" en la instrucción.

"Rosario Porto ya perdió todo lo que tenía que perder", ha dicho el letrado, que ha descrito que en prisión "no hace más que llorar" y ha dicho a los jurados que, "si la exoneran" de responsabilidad, su vida fuera de la cárcel "no va a ser un camino de rosas".

Frente a esta "falta de pruebas" y tras recordar la necesidad de preservar la "presunción de inocencia", el abogado ha recordado a los jurados el Caso Wanninkhof, en el que Dolores Vázquez fue condenada erróneamente por un jurado popular y después exonerada cuando se localizó al verdadero asesino.

Además, y aunque ha asegurado que no quiere "vincular el caso", ha mencionado al pederasta de Ciudad Lineal para recordar que también raptaba víctimas de origen asiático y les administraba lorazepam y ha hecho referencia al caso del crimen de Eva blanco, en el que el asesino se encontró 18 años después gracias a una prueba de ADN.

Investigación dirigida

Para Gutiérrez Aranguren, la idea inicial de que "fueron los padres" no permitió analizar la posibilidad de implicación de otra persona. "La investigación se centra en una línea determinada y se dejaron sin investigar otras vías que creemos que habrían arrojado un resultado más satisfactorio", ha apuntado.

En esta línea, y tras volver a criticar la coartada de la que dispone el hombre cuyo perfil genético fue localizado en la camiseta de la niña en Madrid, Aranguren ha señalado que la "memoria de Asunta merece más detenimiento, no tanta ambigüedad y dar con el culpable". "Hay alguien ahí, fuera, suelto", ha resumido.

Asimismo, ha recordado al jurado que "las garantías son fundamentales" y que el derecho a la presunción de inocencia, además de jurídico, es "ético". "Es mejor que haya una persona culpable en la calle que un inocente en la cárcel", ha incidido, para pedir después que "prescindan de perjuicios", ya que "los perjuicios rellenan aquello que no encaja".

Primeras sospechas

Según ha contado el letrado, las "primeras sospechas se centran sobre Rosario" porque a la policía "le parece precipitada la denuncia", aunque ha defendido que los padres llevaban "desde las 19.00 horas sin saber nada de la niña" y estaban "francamente preocupados".

No obstante, el abogado no ha entrado a analizar la explicación a los repetidos episodios de sedación y ha atribuido a la depresión prolongada que padecía la madre las "lagunas de memoria" y la falta de información de estas situaciones, de las que "no fue advertida", ha asegurado.

También cuando denunció la desaparición de su hija Rosario Porto se encontraba en "situación de shock" y mostraba "problemas de memoria reciente", algo que provocó, ha defendido, que dijese que la niña había quedado en su domicilio y no en la calle, ya que "tenía plena convicción de que, cuando la niña pide volver a Santiago, es porque va a estudiar".

"raya la subnormalidad"

Gutiérrez Aranguren ha puesto en duda que un asesinato que la acusación considera "planificado" presente esta cantidad de indicios. En este sentido, ha dicho que aspectos como llevar a la niña a clase con síntomas de sedación si efectivamente se ha drogado, quitar las alfombrillas traseras del coche pero dejar las de delante u olvidar las cuerdas junto al cadáver y en la casa de Montouto es "algo que raya la subnormalidad".

Asimismo, ha asegurado que si Porto llevase el cadáver de Asunta en el suelo del vehículo a su salida de Montouto "no se habría parado a hablar" con sus vecinos y los perros que estos estaban paseando, ha aventurado, habrían "ladrado".

El abogado ha evidenciado todas las pruebas practicadas que no han podido ser concluyentes, como la de la tierra o la de las cuerdas, ha asegurado que si la niña hubiese sido asesinada en la habitación de Montouto y "hubiese vomitado", este resto tendría que aparecer en alguna parte, y ha apuntado que "no hay ni siquiera un objeto compatible con la sofocación".

Sin móvil

Otro de los puntos puestos de relevancia por el abogado defensor es la ausencia de móvil para el crimen. En este punto ha recordado que al inicio de la investigación se habló de un posible móvil económico a causa de la herencia de los abuelos, algo que fue después descartado.

"Como el tema del móvil de la herencia no cuajó, se buscó otro: una enfermedad mental de Rosario que justificase por si misma la posibilidad de cometer un hecho tan brutal", ha indicado Aranguren, tras lo que ha evidenciado que el peritaje psiquiátrico no incluye tal patología.

Sobre la posibilidad de que Asunta "le estorbase" a su madre, ha indicado que la "felicidad y complicidad" con su hija eran "absolutas", que era una niña "deseada" y a la que "potenciaba sus capacidades" con múltiples actividades. Tampoco ha dado credibilidad a la tesis de que Basterra colaboró en el crimen para retomar la relación. "¿Se imaginan recuperar la relación de la pareja matando a una niña?", ha preguntado.

Hora de la sedación

En las conclusiones, Gutiérrez Aranguren ha puesto en duda el periodo fijado de la sedación durante la comida, dado que eso implicaría un "punto álgido" de síntomas "de dos a tres horas" y Asunta salió de casa de su padre andando a las 17.20 horas.

Al mismo tiempo, ha dado credibilidad a los testimonios que apuntan haber visto a Asunta con su padre a las 18.30 horas y sola a las 19.20 horas caminando por la ciudad y ha sostenido que la hora de la muerte se produjo después de las 20.00 horas que fijan los forenses. En este punto, se ha apoyado en la declaración del vecino de la pista que a medianoche dijo no haber visto el cuerpo.

En caso de que la sedación se hubiese producido "en Montouto", el abogado ha expuesto la poca lógica de "matar a un hijo en la planta superior" de la vivienda, con la "dificultad" que implica "subirla sedada" y "bajarla de nuevo" para introducir su cadáver en el coche. En la habitación en la que todo se produjo, ha añadido, "no hay rastros".

Sobre el recorrido que Porto dice que realizó el día de la muerte de su hija, Aranguren ha rechazado que se produzca ninguna contradicción con las grabaciones de las cámaras y ha sostenido que la acusada "nunca hizo una aseveración firme de que había ido por allí", sino que estableció la ruta que "creía" haber realizado.

También ha apuntado que Porto tardó mucho más en regresar la última vez a Santiago que en la ida porque a las 21.00 horas el tráfico en la ciudad era más intenso. Si hubiese tenido que desplazarse hasta la pista forestal y "colocar" allí a la niña, ha aventurado, "no le habría dado tiempo".1

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