Kari Duane se quedó de piedra cuando su hija le llamó el lunes diciéndole que su novio y ella habían decidido finalmente que no se querían casar el sábado.

Duane, residente en Sacramento, California, intentó cancelar el evento, pero los organizadores le informaron que era demasiado tarde y debería abonar el precio completo del festín.

El banquete, previsto para 120 personas, tenía un precio de más de 30.000 euros

Así que la familia tomó la decisión de invitar a comer al Hotel Citizen, uno de los mejores de la ciudad, a personas sin hogar de la ciudad.

"Aunque mi marido y yo estábamos muy tristes por nuestra hija, pero era conmovedor ver a tanta gente disfrutar de la comida", afirma Duane a la cadena KCRA-3.

"Para perder algo tan importante para ti, y dárselo a otras personas hay que ser muy amable", dice Erika Craycraft, una madre que acudió a la invitación con su marido y sus cinco hijos.

Además del banquete, la pareja también tenía pagado el viaje de novios a Belice, así que Daune decidió irse de viaje con su hija.

"Espero que cuando mire hacia atrás se de cuenta de que hicimos algo bueno de una mala situación", afirma Daune.