Juicio a los dirigentes de Askapena
Los cinco presuntos dirigentes de Askapena, el aparato internacional de ETA, durante el juicio que se sigue contra ellos en la Audiencia Nacional acusados de un delito de colaboración con organización terrorista FERNANDO VILLAR / EFE

Los acusados de dirigir el aparato internacional de ETA han declarado este lunes que en Askapena realizaban labores de solidaridad "anti-imperialista" con otros países y con causas como las de los idiomas oprimidos y el comercio justo pero no al servicio de la banda terrorista.

La Audiencia Nacional ha iniciado este lunes el juicio de Walter Wendelin (considerado el máximo responsable de Askapena), Gabriel Basáñez Ruiz, Unai Vázquez Puente, David Soto Aldaz y Aritz Gamboa de Miguel, detenidos el 28 de septiembre de 2010 en una operación desarrollada en el País Vasco y Navarra, para quienes el fiscal pide seis años de prisión por colaboración con organización terrorista.

Los acusados se enfrentan al delito de colaboración con organización terrorista por recabar apoyos para la banda en el exterior y medios para su financiación.

Comercio justo y promoción lingüística

Walter Wendelin, de nacionalidad suiza, ha dicho que tuvo hasta 2006 diversas responsabilidades en Askapena y ha asegurado que no tenía relación con ETA y que se dedicaba a labores de solidaridad internacionalista "antiimperialista".

Ha añadido que Askapena no solo defendía el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) sino también la cooperación con causas de países sudamericanos como Venezuela, Nicaragua, El Salvador y Cuba y de otras como las de Palestina, Sahara y Kurdistán.

En este marco ha recordado que se sumaron a campañas de boicot a Israel en solidaridad con Palestina y contra el turismo y Turquía y ha negado que las actividades de comercio justo que realizaban fueran para financiar a organizaciones de la izquierda abertzale ni que trabajaran para ETA.

Gabriel Basáñez ha negado relación con ETA y ha dicho que se dedicaba a labores a favor del euskera y que participó en actividades de defensa de idiomas minoritarios oprimidos como el guaraní viajando incluso a un congreso a Argentina en 2004.

Unai Vázquez ha declarado que como estudiante de Trabajo Social en la Universidad del País Vasco realizó proyectos de prácticas en El Salvador y Venezuela y que decidió apuntarse a brigadas de solidaridad internacional de Askapena pero no para realizar actividad alguna para ETA.