Carmen Boza
La cantante Carmen Boza, en concierto ARCHIVO

Dejó su trabajo de diseñadora gráfica en una empresa de videojuegos para jugársela (y del todo) a la música: "Tenía un buen trabajo, la gente era muy guay, de hecho mi jefe fue mi mecenas número 1, y lo dejé, y lo hice en los tiempos que lo hice...".

Y su sueño, con muchas horas de trabajo, se hizo realidad. Pero no, la historia de Carmen Boza (La Línea, 1978) no es la de la música y cantante que va a una discográfica y ésta pone el mundo a sus pies. Boza, desde 2009 colgaba en Youtube sus canciones, y el año pasado, gracias a sus muchos seguidores, logró con una campaña de crowdfunding sacar su primer trabajo: La mansión de los espejos. "Pedí 10.000 pero calculé mal. En las primeras ocho horas ya había 12.000 euros. Al final: 25.000 euros".

En menos de un año, a finales del pasado septiembre Warner lo reeditaba, y desde entonces no ha parado de dar conciertos en una gira que espera terminar en Madrid. "Y luego, en verano, me gustaría poder grabar un segundo disco".

Generar contenidos tan rápido como se hace en las redes tapa la naturalidad del arteSi le ponen una foto de una sala llena con usted en concierto, como en Madrid el pasado 25, pero hace cinco años, ¿se lo habría creído?
Fliparía. No sabes lo que siento cuando veo toda esa gente en las salas. Yo siempre cierro los ojos cuando canto, y el otro día me dije: ábrelos, porque igual no vuelves a ver algo así en tu vida.

¿Se lo habría creído?
Qué va, no me lo habría creído. Yo nunca lo imaginé cuando en 2009 empecé a subir mis canciones a Youtube, que no tenía el peso que tienen ahora las redes. Yo lo hacía por ocio.

¿Y si fuera ahora?
Ahora me daría más respeto. De hecho dejé de subir canciones a Youtube porque me di cuenta de que no me hacía bien tanta inmediatez. Generar contenidos tan rápido como se hace en las redes tapa la naturalidad del arte.

¿Tanto le influía?
Sí, la misma herramienta era más protagonista que las canciones y me asusté, porque lo que yo quería era preservar lo que yo sentía haciendo canciones. Y no quería contaminarme con el ego.

La temida vanidad...
Sí, es un riesgo, la vanidad es un riesgo, y no quería que me pasara. Y mis canciones necesitaban madurez.

Y la prisa ¿una de las peores enemigas de cualquier arte?
Sí, pero con la inmediatez y en redes es muy difícil conciliar una carrera artística. Has de tener una voluntad férrea para aguantar las ganas de enseñar lo que has hecho nada más terminarlo. Porque cuando lo acabas te parece la polla, pero mañana ya no es la polla. Hay que esperar.

No tuvo que esperar mucho para conseguir el dinero para su primer álbum...
Ni siquiera tenía la pretensión de tener una carrera, no estaba en mi cabeza. Pero llegó un momento que tras muchos bolos y conciertos me vi con un repertorio del que me sentía orgullosa y dije: grábalas. Y acudí a la gente que me había seguido en Youtube.

Quiero hacerlo bien, y seguir aquí dentro de diez años pudiendo sacar la cara por todas mis canciones¿En ningún momento pensó en pasar por una discográfica?
No, en ese momento no. Venía de buscar mi sonido. Tuve ofertas pero no era el momento.

¿Y ahora, sí?
Ahora para que tuviera más vida el disco. Quiero que mi música llegue lo más lejos posible.

¿Y qué cree o le dicen que es lo que más les llega de su música?
Creo que mi manera de expresar las cosas, mi manera de interpretarlo en directo. Me encanta la música y cuando canto es... Supongo que a todos los que nos dedicamos a esto nos encanta...

¿Desde cuándo está la música en su vida?
Desde que a los 15 años cayó en mis manos una guitarra. Hasta entonces me saltaba las clases de música y me iba por ahí a fumar... Cuando cogí la guitarra y vi que podía generar música... Y desde entonces es mi manera de entender las cosas.  

¿Volvería al crowdfunding para el segundo disco?
Lo dudo mucho. Y tengo ganas de disco nuevo. Escribir canciones es lo que me permite respirar. Pero quiero hacerlo bien, quiero seguir aquí dentro de diez años y mirar atrás y no sentir vergüenza, poder seguir sacando la cara por mis canciones.