El Jefe de Sección de Inspección Alimentaria y Zoonosis del Ayuntamiento de Bilbao, Álvaro Chirapozu, ha afirmado que entre un 20 y un 30% de los ejemplares que los recolectores llevan al servicio municipal de identificación de setas son tóxicos.

Por ello, el área de Salud y Consumo del Consistorio bilbaíno pone en marcha anualmente un servicio de identificación de setas, que, según ha recordado la concejal delegada de Salud y Consumo, Yolanda Díez, arrancó el pasado 13 de octubre y estará operativo todos los lunes y miércoles hasta el 2 de diciembre en la sede del área de Salud y Consumo y de nueve a once de la mañana.

Díez ha afirmado que el Ayuntamiento ofrece el servicio para la identificación de las setas y "para así evitar la intoxicación alimentaria".

En ese sentido, ha aludido a la necesidad de realizar una serie de recomendaciones, dado el "peligro que supone ir al monte y recolectar sin tener un cocimiento". Por ello, ha dicho creer que es importante ser "prudente" para evitar intoxicaciones.

A este respecto, Chirapozu ha indicado que "de lo que se recolecta habitualmente y se trae a este servicio, entre un 20 y un 30% de los ejemplares son tóxicos".

El Jefe de Sección de Inspección Alimentaria, que ha atendido a varios ciudadanos que habían acudido para identificar y aclarar dudas sobre las setas que habían recolectado, ha explicado a los medios de comunicación que al servicio acude gente que "empieza con la afición", por lo que "tienen menos conocimientos, duda más" y siempre se "cogen más cosas de las que se debería".

Lugar "de referencia"

Por ello, Chirapozu ha destacado el hecho de que el área de Salud y Consumo cuente con un lugar "de referencia, con gente preparada para identificar setas", a fin de que los aficionados puedan acudir a él y resolver todas sus dudas, porque "a veces la equivocación puede tener consecuencias muy graves".

Respecto a los usuarios que se acercan a las instalaciones, ha asegurado que su número "depende mucho de la climatología, de tal modo que en las épocas en las que la climatología favorece la recolección de setas, el servicio "incrementa mucho su uso por parte de la ciudadanía", mientras que este año, "que ha empezado muy bien", la demanda es "alta. El año pasado, el servicio atendió a 219 personas.

Chirapozu ha recomendado a quienes se inician en la recolección de setas, acudir con alguien que las conozca. "Cuando te inicias es muy conveniente ir con alguien que sepa algo, no todo, como los expertos, pero que sepa algo", ha advertido.

Ha recomendado también comenzar por la recolección de setas que conozca esa persona que orientará al neófito y "siempre" comenzar por especies que sean "fáciles de reconocer y no den lugar a confusión", como el níscalo o los boletus edulis aéreos.

No obstante, ha indicado que el "mejor consejo" es "no hacer caso de gente que desconoces", dado que "las intoxicaciones que llegan todos los años es" se producen porque "alguien ha comentado que esa seta es comestible" cuando no lo es.

El Jefe de Inspección Alimentaria ha recordado que la seta más peligrosa es la amanita phalloides y ha alertado de que "todos los años hay alguien que se aventura a comerla, porque la confunde con otras especiales y las consecuencias son muy graves, porque afecta al hígado y si no se aplica el tratamiento en un periodo razonable de tiempo, o supone la muerte o requiere un trasplante de hígado".

"recolección responsable"

Chirapozu ha abogado por "fomentar la recolección responsable". Según ha dicho, "no hace falta llenar los congeladores de setas", porque la afición a la seta "no debe ser la cantidad, sino ir buscando calidad", porque "es mejor elegir seis ejemplares de un boletus edulis sano que coger seis kilos de boletus ya pasados".

Ha pedido, además, "no llevarse todo el setal" de cualquier seta que se encuentre, ni optar por los ejemplares inmaduros ni tampoco por los excesivamente maduros, que no se van a poder consumir y que "en el monte hacen labor ecológica".

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