Los indicios, las incógnitas y las certezas del 'caso Asunta' a tres días de que el jurado se reúna

  • Comienza la fase final del juicio por el crimen de Asunta Basterra.
  • Acusaciones y defensas presentarán sus conclusiones el jueves y el viernes; el jurado se reunirá el fin de semana para discutir el veredicto.
  • Incógnitas: quién le dio orfidal a la niña; no se sabe si las cuerdas procedían de Teo; ¿hizo Porto uno o dos viajes a la casa?; el supuesto 'ensayo' del día 17.
Varios ramos de flores y juguetes en un altar improvisado en la pista forestal donde fue hallada sin vida la niña Asunta Basterra.
Varios ramos de flores y juguetes en un altar improvisado en la pista forestal donde fue hallada sin vida la niña Asunta Basterra.
EFE

El juicio por el crimen de Asunta Basterra está llegando a su fin. A falta de que las acusaciones y las defensas expongan sus conclusiones finales —el jueves y el viernes— y de que el jurado emita un veredicto, los testimonios y las pruebas presentadas no han logrado arrojar mucha luz sobre el caso.

Los únicos acusados son los padres de la niña, Rosario Porto y Alfonso Basterra, en prisión preventiva desde poco después de la muerte de su hija, el 21 de septiembre de 2013, y que han negado haber matado a Asunta. Estas son las principales certezas, incógnitas, indicios y argumentos de defensa vistos en el proceso:

La muerte de Asunta

Una de las pocas certezas del caso. El jefe del servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), José Blanco Pampín, confirmó que la muerte de Asunta, de 12 años, fue violenta, y no "accidental ni suicida", y que fue por asfixia. Asimismo, el cuerpo presentaba ligaduras en manos y pies y una lesión en la cara externa de uno de sus muslos, lo que indica que pudo ser arrastrada. Con la hora ha habido discrepancias. Se cree que murió entre las 16 h y las 20 h del 21 de septiembre de 2013 —algunos peritos lo adelantan a las 19 h, "como máximo"—, pero dos forenses llamados a declarar por una de las defensas creen que la horquilla puede ser mayor porque hay "contradicciones" entre informes.

Las pastillas de orfidal

Asunta ingirió el día de su muerte, "al menos", 27 pastillas del tranquilizante lorazepam (orfidal). Así lo declararon dos forenses de la Universidade de Santiago de Compostela. No murió de eso, pero resultó intoxicada y sedada y no pudo defenderse. Las expertas sitúan la ingesta durante o tras la comida con sus padres; otros toxicólogos apuntaron que, precisamente, la comida puso retrasar la absorción. Tanto el padre como la madre de Asunta negaron haberle dado orfidales a su hija; Porto sí admitió que consumía esas pastillas —el vestido que llevaba es ese día contenía restos— y Basterra que compró tres cajas —125 pastillas en total—, una de ellas alegando que la primera "la había perdido". El análisis del pelo reveló que la niña había ingerido "dos sustancias sedantes" en los meses previos a su muerte.

Los "polvos blancos" y la alergia

Profesoras y la directora de la escuela de música (dos de ellas en la imagen) declararon que Asunta acudió algunos días "adormilada"; la niña les contó que sus padres le habían dado unos "polvos blancos" —aludió a una "amiga" de su madre y que ella no tenía alergia. Porto afirmó que Asunta tenía alergia desde que era pequeña y que el médico les había recetado antihistamínicos; añadió que se los machacaban porque no le gustaban. Basterra, en cambio, dijo que le daban antihistamínicos por su cuenta y que nunca le dio "polvos blancos"; una profesora declaró que Basterra le explicó que le administraron un spray nasal, lo que la pediatra creyó haberle recetado. Hay una contradicción entre los padres sobre el día del episodio alérgico de julio: los dos dijeron que habían ido a buscar a la niña a clase y no queda claro quién le dio el medicamento. La madrina de Asunta dijo que estaba como "un roble".

Las cuerdas naranjas

Junto al cadáver de Asunta se hallaron tres cuerdas de color naranja. También había un trozo en una papelera de la casa de Teo (A Coruña), en la que además se encontró una bobina. Peritos de Criminalística de la Guardia Civil declararon en el juicio que, aunque las cuerdas del cadáver y la casa eran iguales, no se podía establecer "un origen común" entre ellas. El jardinero dijo que él no las había utilizado; Porto dijo que son muy habituales en el campo y las vinculó a su madre, la abuela de Asunta; Basterra, poco después del crimen, señaló al jardinero y sus tareas, pero también a la madre de Porto. La abuela falleció en 2011.

La alarma de la casa de Teo

Una de las revelaciones más sorprendentes. La alarma de la casa de Teo fue desconectada cuatro días antes del crimen (17 de septiembre), según dijo el fiscal; a media tarde y durante dos horas. Los investigadores creen que ese día pudo ensayarse el crimen. Porto dijo que aquella tarde su hija estaba con Basterra y negó haber estado en Teo, lo mismo que su marido. En principio, solo ella y su marido tendrían llaves de la finca, ya que un testigo, vecino de la casa, declaró que "nunca" tuvo llaves o las claves de la alarma (sí del portal). Al día siguiente, el 18, Asunta no fue a clase. Basterra dijo no recordar si pasó el día con ella, pero reconoció que envió un whatsapp a Porto diciendo que la niña 'estaba mejor' y admitió que pudo ir a verla. Porto escribió una carta a su profesor diciendo que la niña estaba vomitando por un medicamento, aunque en el juicio habló de "fiebre". La cuidadora de Asunta, sin embargo, aseguró que la niña no estuvo en casa de Porto ese día.

La verdad de las cámaras

El día del crimen, a las 17.21 h, la cámara de un banco grabó a Asunta por la calle —sin síntomas de ir sedada— cuando iba de casa de su padre a la de su madre; a las 17.28 h, la misma cámara grabó a Rosario Porto haciendo el mismo camino. Los tres habían comido en el piso de Basterra, que en un principio declaró que se marcharon juntas, pero cambió su versión. Por otro lado, Porto dijo nada más suceder el crimen que esa tarde se fue a Teo sin Asunta. Después, cambió su versión —cuando supo que había imágenes de una cámara de ella en el coche con alguien— y explicó que la niña se empeñó en ir, pero que después la llevó de nuevo de vuelta a Santiago para ir a la vivienda ella sola una segunda vez. Las cámaras solo la grabaron en la ida (18.21 h) y la última vuelta (21.28 h). Y los peritos creen que no hubo más viajes.

Los teléfonos móviles

El análisis de las conexiones de los móviles no aclaró mucho las cosas, teniendo en cuenta que solo localizan a los aparatos y no a sus dueños. Así, Porto estuvo en Santiago y Teo, como ya se sabía, y Basterra, como declaró, no se habría movido en toda la tarde de su casa. Ahora bien, hay algunos aspectos sin resolver: las tres llamadas realizadas a las 17.43 h desde el piso de Porto en Santiago a su propio móvil; el hecho de que, aunque los móviles no tuvieran conexiones, sí podían estar encendidos y funcionando con redes wifi; que Basterra declaró que tenía un segundo móvil; que Porto dijo que a la vuelta de Teo, pasadas las 21 h, no tenía batería, aunque se registró una búsqueda en Google a las 21.27 h de la que dijo no acordarse. Los peritos constataron el borrado de whatsapps escritos ese día de los teléfonos de los padres y también de los listados de llamadas del móvil de Porto.

El tique de la tienda

Una compañera de Asunta declaró en el juicio que la tarde del crimen se cruzó a la niña con su padre. Tardó tres meses en contárselo a la policía. Dijo una hora aproximada en función del tique de la tienda en la que compró unas zapatillas (18.22), pero la hora, prácticamente, coincidía con las grabaciones de Porto y, supuestamente Asunta, en el coche de la primera. Los peritos reconocieron que no comprobaron si había un desfase horario en la caja registradora. Basterra, por su parte, negó haber salido a la calle con su hija. Dos cuestiones: según uno de los peritos, si Basterra hubiera querido, habría evitado salir en cámaras urbanas. Por su lado, el juez instructor aseguró que las cámaras que grabaron el coche de Porto no eran "claras respecto al asiento de atrás", por eso dejó abierta la posibilidad de que Basterra estuviera en él. El móvil de Basterra no tuvo conexiones durante toda la tarde.

Los ordenadores de la familia

Los peritos comprobaron que el ordenador de mesa de Rosario Porto navegó por Internet la noche del crimen entre las 23.56 h y la 1.39 h. Por la mañana, se había conectado entre las 12 y las 14.30 h (a las 14.29 h se registró una conexión en su móvil; ella llegó a casa de Basterra a comer después de la niña, entre las 14.30h y las 15h). Del portátil de Basterra se recuperaron más de 579.000 archivos borrados o dañados, aunque no se pudo determinar si el disco duro "había sido modificado". Fue utilizado por última vez el 20 de septiembre y en él había cinco huellas, una de Asunta y cuatro desconocidas, una en el disco duro. Basterra declaró que tanto el ordenador como su móvil siempre estuvieron en su piso y que no encargó a nadie un borrado; lo mismo dijeron sus hermanos. Según los investigadores, aparecieron de la nada en un tercer registro.

La mascarilla, los cuchillos

En la mascarilla y los pañuelos hallados en una papelera de la casa de Teo había restos de nicotina. En el vestido que llevaba ese día Porto, también. La madre de Asunta dijo durante el registro de la casa y también en el juicio que usaba mascarilla en casa al mover ropa, porque le entraba alergia. La mascarilla tenía restos biológicos de Porto. En el momento del registro, atribuyó los pañuelos al sonado de la niña en verano; un agente declaró que el papel estaba "impregnado de un fluido" y su "apariencia" no era de hacía dos meses, "sino  reciente". Los pañuelos tenían restos de Porto y su hija. En cuanto a los cuchillos localizados en dos baños de la casa, no se ha podido comprobar si se usaron para cortar la cuerda.

Otros restos de ADN

En la moqueta del suelo del coche de Rosario Porto había ADN de Asunta; y en un cojín que estaba en el maletero se halló ADN de Basterra. En la niña no se halló ningún perfil genético que no fuese el de ella, con las salvedades de los restos de semen en la camiseta del hombre que fue desimputado y de los restos de su padre —no de semen— que se encontraron en la ropa interior que la niña llevaba puesta. No se ha referido en el juicio que las cuerdas naranjas tuvieran ADN.

El comportamiento de Porto

Un agente de la Guardia Civil declaró que Porto se mostró "reacia" en un primer momento a ir a la casa de Teo, aunque después accedió. Ella misma confirmó esta versión. Allí, los agentes constataron que estaba nerviosa y que quiso subir al baño, pero en el camino se topó con la papelera que contenía las cuerdas, la mascarilla y los pañuelos, por los que fue preguntada en el momento. Ha habido versiones distintas sobre si ella se paró o el agente que la acompañaba le pidió que lo hiciera. El jefe de la investigación declaró que más adelante se procedió a detener a Porto cuando comprobaron que "había mentido" sobre el viaje a Teo sin Asunta.

El comportamiento de Basterra

El agente de la Policía Nacional de la Comisaría de Santiago que recogió la denuncia de los padres declaró que le pareció muy extraño que el padre afirmara que la niña "iba a aparecer muerta", así como que expresara su deseo de que no hubiera sufrido una agresión sexual. Otros agentes contaron que en el piso de Basterra no había cena preparada, a pesar de que él dijo que la noche del 21 esperaba a Porto y Asunta. En su declaración, Porto dijo que se puso como un "energúmeno" cuando supo que ella tenía un amante; expertos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) declararon que Porto les habló de episodios violentos con ella —algo que Basterra siempre ha negado—, pero no con la niña. Porto declaró sobre Basterra que tenía una buena relación con Asunta.

El comportamiento de Asunta

Los padres de Asunta han declarado que era una niña muy "bromista". De esta forma justificaron, por ejemplo, las fotos halladas en las que aparecía en pose mortuoria. Una amiga suya declaró lo mismo, por eso dijo que no se tomó en serio lo que le dijo un día por whatsapp: que la habían intentado "matar", en relación al episodio de julio de 2013 en el que un hombre entró en el piso de Porto. En su día fue muy comentado un blog que la niña escribía y que hablaba de un asesinato. Las profesoras de Asunta declararon que llegó un momento en el que la niña parecía muy descentrada, algo que no era normal en ella.

El tercer imputado

El perfil genético de un hombre apareció en la camiseta de Asunta durante la investigación. El hombre fue imputado en el caso y desimputado después por el juez cuando se atribuyó a una contaminación de laboratorio el hallazgo del semen. Además, unas fotos probarían que no se encontraba en Galicia, sino en Madrid. En el juicio, el hombre explicó que "nunca" conoció ni vio a la "niña, ni a los padres ni a nadie de su entorno". Sin embargo, durante el juicio, los peritos que localizaron el fluido negaron el error, ya que con la misma tijera se cortaron otras muestras que no resultaron contaminadas. Declararon, eso sí, que fue el mismo agente el que lo hizo y que el preservativo del hombre, implicado en otro caso, era "muy contaminante". También reconocieron que en uno de los fragmentos de la camiseta se encontró ADN de la niña mezclado con el de uno de los investigadores de Madrid.

El estado mental de Porto

Rosario Porto padece lupus y depresión recurrente. Tenía sentimientos "ambivalentes", es decir, que sentía odio y a continuación lo contrario. Fue hospitalizada varias veces y tenía deseos de morir, pero no suponía un peligro para los demás, solo para sí, misma, según los médicos que han declarado en el juicio. Además, su condición no afecta a su imputabilidad. Según declaró ella misma, Basterra la ayudó cuando estaba enferma. El director de la cárcel donde ambos acusados están presos declaró que la vio siempre "hundida" y en un "llanto continuo". Una amiga de Porto dijo en el juicio que Asunta sentía "adoración" por su madre y que "se llevaban bien". Basterra afirmó que "Rosario fue la madre que toda niña hubiese deseado tener". Porto negó que la niña le estorbaba, que era "muy querida".

La pista forestal

Las forenses que levantaron el cadáver de Asunta creen que pudo haber sido arrastrada. Y descartaron una agresión sexual. Por otra parte, el propietario de la única vivienda existente en la pista forestal aseguró que la noche del crimen pasó hasta tres veces por el lugar en el que se encontró el cadáver entre las 23 h y la medianoche, pero no vio el cuerpo —"Si hubiese estado allí, juro por mi madre que la habríamos visto"—. Lo mismo declaró su esposa. El mismo día de los hechos, la Guardia Civil preguntó a la mujer si había visto en el lugar un Mercedes verde —el de Rosario Porto—, aunque ella afirmó que no. Uno de los hombres que hallaron el cadáver de madrugada dijo que tuvo "la impresión de que había alguien allí" y que alguien movió el cuerpo.

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