Dos expertas del instituto de ciencias forenses de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) han revelado en el juicio que, según sus cálculos, Asunta Basterra, la niña que fue hallada muerta el 21 de septiembre de 2013 en una pista forestal de Teo (A Coruña), ingirió al menos 27 pastillas de orfidal de un miligramo el día de su muerte. Así lo han declarado en el juicio por el crimen de la niña.

Sobre si esta cantidad fue suministrada de golpe o en varias dosis, a las preguntas del fiscal, las especialistas han dicho que "desde el punto de vista toxicológico no se puede saber".

Han remarcado asimismo que la pequeña sufrió "una intoxicación" de esa sustancia "sin duda", la cual pudo haber consumido "antes o después de la comida", que compartió con sus padres. El menú lo preparó él, pero en los alimentos no se hallaron tóxicos, han desvelado estas expertas, que se ocuparon del análisis toxicológico de la sangre, orina y contenido gástrico en este caso.

"¿Un atropello?"; "No"

Por otra parte, la forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) que participó, junto a otra compañera, en el levantamiento del cadáver de Asunta Basterra, el 21 de septiembre de 2013 en una pista forestal de Teo (A Coruña), ha señalado que su "impresión" es que la niña fue "colocada" allí "de una forma más o menos rápida".

Sobre si apreciaron signos de violencia, ha apuntado a las "lesiones leves" que atribuyó al "arrastre" del cuerpo —dos lesiones en la región dorso lumbar izquierda y otra en la región lumbar, por debajo; y una en el tercio distal de la cara anterior de la pierna derecha—, además del "moco sanguinolento que salía por las fosas nasales".

A cuestiones del fiscal acerca de si sopesaron que hubiera sido atropellada, ha indicado que sí, pero que "duró muy poco tiempo". "La razón fue que con anterioridad estuvo allí el equipo el 112 y el médico, como la niña tenía la pierna ligeramente rotada hacia fuera, podría aparentar una rotura de cadera. Esa posibilidad la dejó ahí pero casi con seguridad comentó que podía no tenerla", ha explicado.

Así, ha recordado que "en aquel momento se trataba de una niña que había desaparecido, que aparece en el monte, que sus padres denuncian su desaparición", por lo que se ha preguntado: "¿Un atropello?", para responderse a sí misma que "no", que "en seguida" se descartó y se sopesó entonces "una agresión sexual".

"Tratándose de una mujer, niña, adolescente, que desaparece de su casa, que sus padres supuestamente la dejan en casa y que aparece en el monte... Pensamos que alguien la pudo haber raptado, alguien que la mató y que la dejó allí. Era la hipótesis que tenía más fuerza", ha relatado.

Con todo, a continuación ha destacado que, como la ropa interior estaba "bien colocada", algo no habitual en agresiones sexuales, y debido a que no vieron "nada que indicara que hubiera sido agredida", también se vino abajo esta hipótesis.

La muerte fue violenta

El jefe del servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), José Blanco Pampín, ha señalado que la muerte de Asunta fue violenta, y no "accidental ni suicida", y ha confirmado que la menor murió entre las cuatro y las ocho de la tarde del 21 de septiembre de 2013.

En la primera sesión dedicada a las pruebas periciales en el juicio sobre este crimen que se está celebrando en Santiago, este experto ha destacado que en el fallecimiento de esta niña hubo una sofocación, de modo que los orificios naturales, en nariz y boca, quedaron "sin permeabilidad".

También presentaba el cuerpo de esta menor de 12 años ligaduras en manos y pies, así como una lesión en la cara externa de uno de sus muslos, lo que hace pensar que pudo ser arrastrada, ha afirmado. Ha corroborado este profesional que la pequeña fue "asfixiada con un objeto" y que vomitó o tuvo náuseas.

"Contradicción flagrante"

Por otro lado, expertos en medicina legal y forense propuestos por la defensa de Rosario Porto han denunciado la existencia de una "contradicción flagrante" en los informes de autopsia y de levantamiento del cadáver de Asunta.

En concreto, hacia el término de una larga sesión en los juzgados de Santiago, estos especialistas en asfixia mecánica, como se han presentado a las preguntas del letrado, han señalado que el informe de levantamiento del cadáver recoge que las livideces que presentaba el cuerpo sin vida de la menor "no estaban fijas".

"Si no se mueve en todo el proceso que va desde que se inicia el levantamiento del cadáver, significa que estas livideces estaban ya fijas", han explicado, para remarcar que, en este escenario, "la data de la muerte se alarga muchísimo más".

Consulta aquí más noticias de A Coruña.