Los talibán han anunciado este martes que se retiran del centro de Kunduz, en el norte de Afganistán, para proteger a los civiles, después de que el pasado 29 de septiembre se hicieran con el control de esta ciudad, la primera capital de provincia que toman en 14 años de combates.

En cualquier momento podemos volver a poner Kunduz bajo control y obligar al enemigo a salir con la ayuda de Dios

"Mostramos a nuestra gente y al mundo que somos capaces de tomar la ciudad", ha defendido el portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, subrayando que la retirada no significa una derrota sino que lo hacen por el bien de su lucha y podrían regresar.

"La retirada de la ciudad de Kunduz y de los recintos gubernamentales busca proteger a los civiles de los bombardeos y (porque) prolongarla es un derroche de vidas y munición", ha sostenido.

No obstante, el portavoz talibán ha subrayado que los talibán podrían "en cualquier momento volver a poner Kunduz bajo su control y una vez más obligar al enemigo a salir con la ayuda de Dios".

Los talibán atacaron Kunduz desde varios frentes y se hicieron con el control de la misma durante unos tres días, tras lo cual las fuerzas afganas lanzaron una operación para recuperarla con apoyo aéreo de Estados Unidos. Pese a ello, desde entonces ha seguido habiendo enfrentamientos dentro de la ciudad.

El jefe de la Policía de Kunduz, Mohammad Qasim Jangalbagh, ha dicho que el centro de la ciudad ha sido despejado y que los residentes están comenzando a regresar.

"Para que la ciudad vuelva a la normalidad, las fuerzas gubernamentales afganas están retirando los vehículos destruidos y los controles de carretera de la misma", ha explicado Jangalbagh.