Piden una "muerte digna" para Andrea, una niña con enfermedad degenerativa
Antonio Lago y Estela Ordoñez, los padres de Andrea, una niña de 12 años que sufre una enfermedad rara y degenerativa, han pedido esta mañana ante los medios "una muerte digna" para su hija tras agravarse la situación de la pequeña. EFE/Lavandeira jr

Estela Ordóñez, la madre de Andrea, la niña a la que se le retiró la alimentación artificial que recibía por gastrostomía al constatar que había empeorado su estado clínico, ha celebrado que su hija mayor ya no siga "sufriendo" tras haber pasado una buena noche.

La madre de Andrea se declara orgullosa de no haber fallado a su hija, así como de luchar por el cumplimiento de sus derechos, camino en el que ha encontrado comprensión, apoyo y cariño, por lo que da "mil gracias" desde lo más profundo de su alma, según ha escrito en su cuenta en Facebook.

Igual que es exigible vivir dignamente, el tránsito natural hacia la muerte debe ser igual

El grave "dolor" por el que estaba pasando la pequeña Andrea fue el que llevó a sus padres, Antonio Lago y Estela Ordóñez, a solicitar para ella una "muerte digna".

Fernando Abraldes, el presidente de la Asociación de Pacientes y Usuarios del complejo hospitalario universitario de Santiago (CHUS), en el que está ingresada la niña, ha explicado que la organización a la que representa y que ha jugado un papel relevante en esta batalla ha estado en contacto durante todo este tiempo, principalmente con Estela Ordóñez, y por ello se han mantenido al tanto del curso del problema.

"El dolor ha hecho que los padres realmente se decidiesen. Tienen ahora una sensación dulce y, al mismo tiempo, amarga, agridulce. Lo primero se produce porque ellos consiguieron, al final, que su hija dejase de padecer, pero lógicamente están pasando por una situación complicada", la del tránsito, ha explicado hoy en una entrevista con Efe.

Estela Ordóñez y Antonio Lago permanecen junto a su hija, a la que el servicio de Pediatría ha dejado una leve hidratación con suero para que pueda metabolizar los fármacos de la sedación, y han pedido despedirse de la niña en la intimidad más absoluta, por lo que han reclamado que se les respete.

Fernando Abraldes lo comprende y lamenta que el caso haya llegado hasta el extremo, porque la sociedad debería "convertir en natural y normal" los procesos de muerte digna, los cuales deberían ser "algo habitual cuando así lo decidan las partes implicadas".

"Igual que es exigible vivir dignamente, el tránsito natural hacia la muerte debe ser igual", expone, y se muestra convencido de que en el caso de Andrea "han intervenido cuestiones de carácter ideológico o personal", que no ha especificado, salvo para apuntar que sin ellas "se hubiese evitado todo este trance de dolor y de sufrimiento".

Celebra Abraldes la determinación de estos padres, y recuerda que la muerte digna "no es un problema médico y sí social", puesto que hay normas al respecto, que hay que hacer valer, y "lo que observamos de manera sistemática es que los pacientes viven esto individualmente", no siendo capaces de entablar su demanda, como sí ha ocurrido ahora, en aras del "interés colectivo".

"Queremos un paso más", preconiza, y que se tome conciencia de este asunto, porque aquí había una postura firme de dos progenitores, un dictamen del comité de ética asistencial "que claramente se posicionó de su lado" y, con ello, no hubiese sido necesario llegar al ámbito judicial.

Sin embargo, sí entiende que los padres, ante los que para ellos han sido obstáculos, hayan recurrido a esta vía, dirigiéndose al juez Roberto Soto.

La familia de Andrea, de todos modos, no habla de "vencedores ni vencidos" y agradece el afecto demostrado por el mencionado magistrado, por la Fiscalía y por el equipo forense, así como que el criterio médico se haya modificado al suponer este hecho que haya justicia para su hija.

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