La angustia y el pánico dominaron la vida de un artista que manejó como nadie el reflejo de tales dolores en el lienzo: Edvard Munch (1863-1944).

Dolores que ocupan desde el 5 de octubre hasta el 17 de enero una buena parte (más de 80 obras) del Museo Thyssen en Madrid con la muestra Arquetipos.

Munch: de la A la Z

Arquetipos. Emociones y obsesiones del ser humano presiden esta muestra que busca cambiar la mirada a la obra de Munch: no es tan importante el peso de su vida como la manera en que lo reflejó.

Bebida. Su alcoholismo hizo que su ya frágil salud mental empeorara.

En mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido. También he pretendido ayudar a otros a aclararse con la vidaCelos. La obra Celos de Munch refleja uno de los sentimientos que más le atormentaron. El poeta Strindberg lo definió como «el pintor esotérico del amor, de los celos, de la muerte... y la tristeza».

Dolor. El dolor que sufría (pese a que ahora se trata de quitar peso al asunto) fue uno de los motores y temas fundamentales de su obra. «Lo que no se puede medir»: así lo definía.

Expresionismo. Considerado uno de los precursores del expresionismo, dada la potencia expresiva que daba a los rostros que pintaba.

Familia. Además de una infancia dura (perdió a su madre y hermana), no creó la suya, y murió solo en una finca en las afueras de Cristiania en 1944.

Grito. «Iba por la calle cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento. Un dolor desgarrador en el pecho (...) Y oí que un grito interminable atravesaba la naturaleza»; así se expresaba en 1892 (un año antes de pintar El Grito) el artista del pánico.

Hermana. A su hermana muerta cuando era una niña dedicó una serie sobre la enfermedad.

Intenciones. «En mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido. También he pretendido ayudar a otros a aclararse con la vida»: intenciones de Munch.

Jacobsen. Fue en la clínica del doctor Jacobsen, en Copenhague, donde tuvo que ser internado en 1908 a causa de sus crisis nerviosas. No fue el único ingreso hospitalario de Munch a causa de su salud mental.

Krohg. El pintor Christian Krohg fue su principal maestro. Llegó a corregirle algunos trabajos.

Locura. Él mismo así se definía: «La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles negros junto a mi cuna».

Miedo. No solo el dolor gobernó su vida y fue una de sus musas, también sus miedos lo hicieron. Miedo a la muerte, a la ciudad, a la enfermedad...

Niña. Su obra La niña enferma recibió fuertes críticas tras ser expuesta en 1886 en Oslo. No fue la única vez, la crítica se mostró feroz en numerosas ocasiones.

Oslo. Pocas obras dieron tanto trabajo a Munch como el auditorio de la Universidad de Oslo. Las pinturas son lo que Munch nombró como las «imponentes fuerzas eternas».

Padre. Es una de las figuras clave en su vida, aunque sea para mal: «Un padre hipernervioso -pietista religioso- me dejó las semillas de la locura».

Querer. Con Tulla Larssen es la mujer con la que más tiempo estuvo, pero el final fue terrible: acabó con un disparo accidental que le mutiló un dedo.

Relaciones. Los desengaños y rupturas marcaron todas sus relaciones sentimentales.

La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles negros junto a mi cunaSentimientos. El propio Munch definió sus cuadros como «estados de ánimo». Es la expresión de los sentimientos la línea que lo marca todo en su trabajo.

Tuberculosis. «Recibí en herencia dos de los peores enemigos de la humanidad. Una madre que murió temprano me dejó la semilla de la tuberculosis».

Urbe. El ambiente urbano, lleno de gente, aterrorizaba a Munch.

Vampiresas. Así retrató a las mujeres para él más pasionales, con el pelo rojo y como vampiresas.

Weimar. La Academia de Bellas Artes de Weimar puso un estudio entero a su disposición.

X. El sexo es una de las temáticas de su producción. Prueba de ello son Amantes o El beso.

Yo. Queda el 'yo' del artista más que reflejado en obras como Infierno, Caminando en la noche o El grito .

Zozobra. Si hay una obra, ya no de Munch sino en el universo del arte, capaz de mostrar las mayores zozobras mentales del ser humano es El Grito.