Agotamiento, desavenencias y demasiadas horas y demasiados excesos, y seguramente las traiciones, que, como diría y dijo Javier Marías: "Siempre sabemos quién va a traicionarnos", llevaron a quienes hoy celebran el 25 aniversario de precisamente (casi como un augurio inconsciente) Senderos de Traición al divorcio.

Era su segundo trabajo y el que situaba a Héroes del Silencio en un lugar de honor dentro y fuera del país. A sus pies se rindió Europa, sus giras eran interminables, y su final estaba tal vez ya casi escrito.

Celebrando, pese a todo, los 25 años de su álbum 'estrella', publican un trabajo que incluye libro, CD y DVD con el concierto que dieron en Madrid en 1991. Una celebración en la que Bunbury no participa.

El bajista Joaquín Cardiel y el batería Pedro Andreu son quienes dan la cara y  la voz. La nostalgia es mucho más evidente en Cardiel, por mucho que su vida en el campo, su familia, su retiro del ruido y el exceso, llenen huecos. Porque, como él mismo dice, "son otros huecos".

¿Cuál es de Senderos de Traición la canción que más les representa ahora?
Pedro: Cualquiera. El disco me sigue representando ahora igual que en el año 90. Yo no he cambiado tanto.
Joaquín: No sabría decir... Igual ninguna, pero forma parte del pasado y el pasado construye el presente.

Si continuáramos juntos seguiríamos con la misma honestidad, pero seríamos más radicales ¿No hay añoranza?
Pedro: Es parte de lo que somos, músicos, y no es nada traumático, es parte de mí. Es como un tatuaje, sigue siendo lo mismo. Es como si escribes un libro, 25 años después sigue siendo mi libro. Si le hubieras preguntado a García Márquez por Cien años de soledad te habría dicho que era parte de él.

Pero él no cantaba su libro. Lo suyo es diferente...
Joaquín: A nivel personal fue un espaldarazo a la carrera del grupo y queríamos comernos el mundo.

Y se lo comieron...
Joaquín: Un poco, no nos comimos el mundo entero.

Cuando miran la portada y ven a Bunbury, ¿sentimientos encontrados?
Pedro: Es que somos todos Héroes del Silencio. Los cuatro.

¿Por eso no hacen nada nuevo?
Pedro: Podría pasar que como Héroes hiciéramos algo nuevo, no cerramos la puerta a nada.

¿Incluso sin Bunbury?
Joaquín: No, sin él no sería Héroes, sería otra cosa. Él tiene su carrera. Cuando paró Héroes en el 96 hubo un distanciamiento y él se fue a Los Ángeles y siguió con su carrera. Pero ya en 2007 nos juntamos e hicimos una gira. No cerramos las puertas.  La puerta está abierta.

Ni una mala palabra sobre él, aunque él alguna vez...
Pedro: Sí, bueno, uno puede equivocarse más por hablar más o renegar más de cosas que al final no acaba renegando.

Lo mejor de Héroes...
Pedro: En nuestro caso Héroes era la vida y lo mejor era que era la vida y lo peor que era la vida y no parabas jamás de hacer lo que más te gustaba, pero eso no te dejaba parar y significaba no tener un equilibrio...
Joaquín: Nos autoconsumimos por dentro a base de no parar.
Pedro: Y al ser muy banda había cierto hermetismo hacia fuera. No era fácil confiar en lo ajeno, era muy densa la convivencia entre nosotros. Y esa densidad salvaje...

Hizo imposible continuar...
Pedro: Es que es un matrimonio a cuatro. Y éramos muy chavalillos, y no sé si era más fácil en realidad por eso y esa energía,  igual la inocencia y ese vivir tan salvaje ayuda a que no des muchas vueltas, y de mayor es dificil entregarte tanto. Bueno lo tiene todo y malo lo tiene todo.
Joaquín: Lo mejor es la piña que éramos. Y el exceso y no saber parar a tiempo propició un declinar y hartazgo general y pasó lo inevitable.

¿Habrían debido parar?
Pedro: Sí, y haber hecho cada uno proyectos por su cuenta. Y luego volver. Cuando en Avalancha decidimos parar igual no nos lo tomamos en serio y debimos decir: venga, un año de vacaciones y retomamos, pero no hubo un año, los hubo que ya tenían sus proyectos y no nos juntamos a ver qué hacemos y se quedó en un limbo...
Joaquín: En la urna se quedó.

¿Alguno lo dijo antes de ese momento?
Pedro: No se dijo, pero yo pensé que era lo que iba a ocurrir.
Joaquín: Hubo problemas, el manáger nos dejó un poco de lado, tuvimos que tomar las riendas y nos vino grande, y eso nos llevó al final.

La versión de 'Maldito Duende' que hizo Raphael es la que elegiría para no volver a escuchar jamás¿Y cómo se queda uno cuando para así?
Joaquín: Es un vacío total, estuve dos años que no sabía qué hacer. Es difícil dejar de tener ese ritmo de vida.
Pedro: Es como si no tuvieras vida.

¿Cómo se sale adelante?
Pedro: Podríamos estar peor, hemos pasado momentos heavys y traumáticos. Vivir alejados de la farándula nos hizo salir completamente del circuito y eso ayudó, había menos ruido.
Joaquín: Ha habido tiempo para formar familia, y yo ahora estoy muy a gusto viviendo en medio del campo. Pero echo profundamente de menos todo esto.

¿Qué llena esos huecos?
Joaquín: Los mismos huecos no se pueden llenar. Se pueden llenar otros. Y llenas otros que no sabías que existían y que son mucho más importantes. Pero yo estoy loco por seguir tocando, pero los tiempos han cambiado.

Si pudieran elegir no volver a escuchar jamás una canción...
Pedro: La versión de Maldito Duente que hizo Raphael. De Héroes no, de Héroes puedo escucharlo todo.

¿Cuál elegiría para este momento?
Pedro: Entre dos tierras es una alegoría de las circunstancias y de la defensa de valores y de ser uno mismo.

Si siguieran siendo Héroes sobre un escenario, ¿cómo se imaginan?
Pedro: Si continuáramos juntos seguiríamos con la misma honestidad, pero seríamos más radicales.
Joaquín: Más compromiso a nivel de letras.

¿Seguro que no hay posibilidad de que vuelvan?
Pedro: Seguro que igual sí volvemos. Yo creo en los milagros, porque los hemos visto pasar.

¿Cómo lo imaginan con otra voz?
Joaquín: Serían otros Héroes.
Pedro: Yo siempre dudo...