Papa Francisco
El papa Francisco, durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro. GTRES

Tocamientos, masturbaciones, abusos sexuales y psicológicos... El caso de un antiguo alumno del colegio del Opus Dei Gaztelueta de Leioa (Bizkaia), que declaró haber sido víctima de abusos sexuales por parte de un profesor del centro, saltó a los medios en 2012. El asunto acabó archivado y los padres, desesperados, escribieron al Papa Francisco para denunciar los hechos.

Ahora, como cuenta Pedro Simón en El Mundo, el caso recobra actualidad por dos novedades: una querella criminal contra el profesor presentada por el antiguo alumno, que ahora es mayor de edad, y que puede suponer reabrir el caso en sede judicial; y una investigación abierta por el mismísimo papa, que ha escrito una carta de su puño y letra a la familia para informarles.

Me exigía ponerme encima de sus rodillas y yo notaba algo duro debajo de mí En su misiva, Francisco escribe: "De mi mayor aprecio en Cristo: Le agradezco su carta y la documentación adjunta. Lo primero que me viene decirle es que, por favor, me sienta cercano con mi oración. Es muy dura la cruz. Pido para que el Señor le ayude a llevarla. Además, hoy mismo [la misiva está fechada a finales de diciembre de 2014] envío la documentación a la Congregación para la Doctrina de la Fe para que instruyan el juicio canónico al educador y al colegio pero sin molestar al chico. Quedo a su disposición. A usted y a su familia le deseo un santo y esperanzador año 2015. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, no se olvide de rezar y hacer rezar por mí. Fraternalmente. Francisco".

Los hechos denunciados ocurrieron durante el curso 2008/2009. "Era cerrar la puerta del despacho y bajar las persianas. Si yo quería salir de allí no podía (...). Me enseñaba fotos de chicas en bikini o desnudas. Y me decía: 'Fíjate en esta chica, mira qué buena está' (...) Me tocaba los muslos, la espalda, la tripa, y alguna vez, para enseñarme las notas en el ordenador, me exigía ponerme encima de sus rodillas y yo notaba algo duro debajo de mí (...)

Todo está en la querella criminal por agresión sexual, abusos sexuales y contra la integridad moral presentada hace tres meses en el juzgado de Getxo, donde esta vez, la víctima y su familia esperan hallar justicia. El papa, mientras tanto, ha ordenado que se instruya juicio canónico al educador denunciado y al centro escolar.