El azote del rey
Martín Sagrera posa con las pancartas que ha exhibido por Madrid en el interior de su casa. JORGE PARÍS

Mientras Cataluña votaba en masa en las elecciones autonómicas del 27-S, Martin Sagrera Capdevila (un jubilado de 80 años), sufría en carne propia la tensión que el independentismo ha generado en la sociedad española.

El anciano, que dice de sí mismo que cumple "con los ocho apellidos" cinematográficos, pero con los catalanes, ya que nació en 1935 en Palafrugell (Girona), recibió una paliza mientras acudía en Madrid a la manifestación prorrepública convocada por la Coordinadora del 25-S.

"Todo ocurrió muy rápido, no pude ver a los atacantes, pero todos eran hombres, de entre 25 y 30 años, y me rodearon para quitarme la pancarta", ha explicado este miércoles a 20 minutos, aunque su versión figura también en la denuncia que un día después de los hechos, el 28 de septiembre, presentó ante la Policía Nacional.

Nunca pensé que esto fuera a ocurrir en Madrid y por parte de unos grupos que se declaran de izquierdas

La pancarta de la discordia, a la que se refiere Martin, rezaba un lema contundente: "Pujol, ladrón. Mas, cobarde. Junqueras, traidor ¡Que no nos gobiernen!" El anciano decidió exhibirla cuando, al terminar la manifestación por la República, vio que en Plaza de Oriente ondeaba una estellada.

Fue entonces cuando los agresores, que según Martin formaban parte de la organización de la marcha, lo rodearon y empezaron a golpearle por todo el cuerpo.

"Tengo cardenales en la espalda y por el cuerpo. Pero lo peor fue el golpe en la cabeza. Las gafas se me incrustaron en la nariz. Me provocó un derrame leve en el ojo y tengo la mano morada. Es donde más me pegaron para quitarme la pancarta", cuenta recordando su paso por el centro de salud, donde acudió para hacer constar el parte de lesiones.

Activista por la paz

Martin es catalán pero asegura que "lo que está ocurriendo está tensionando a la sociedad. Hay que evitar llegar a estos extremos", afirma.

No es la primera vez que su activismo político por la paz y la sociedad le cuesta un disgusto. "He sido objeto de esta misma violencia en la Diada de 2012 en Cataluña y en el campo del Barcelona. Pero nunca pensé que esto fuera a ocurrir en Madrid y por parte de unos grupos que se declaran de izquierdas".

Y lo argumenta: "El nacionalismo es lo más opuesto al internacionalismo que proclama y defiende la izquierda", explica este profesor de Sociología y Filosofía que regresó a España en 1979 tras vivir 15 años en el exilio.

Martin afirma que sus atacantes no eran ajenos a la Coordinadora del 25-S, sino que formaban parte de la organización. Dice que se dio cuenta cuando nadie acudió a auxiliarle y cuando los organizadores evitaron condenar la agresión. Por eso, la denuncia la ha interpuesto directamente contra esta plataforma.

"La independencia es legítima, el que quiera que la defienda, pero siempre por medios democráticos y pacíficos", repite hasta la saciedad.