La solicitud formulada por la Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz para que se declare Bien de Interés Cultural a dicho espacio ha sido denegada a través de una resolución firmada con fecha 27 de junio de 2007 por el director general de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Turismo, Javier Hernández.

Según informa la propia plataforma, la resolución considera que para dicho teatro "no resultan aplicables las medidas cautelares de protección al edificio que establece la Ley 10/1998", lo que implica que se descarta la "adquisición o expropiación del teatro" que solicitaban a la Administración Autonómica.

No reúne las condiciones

Esta resolución indica que el teatro Albéniz "no reuniría las condiciones excepcionalmente singulares y relevantes que pudieran determinar la incoación de expediente de declaración de Bien de Interés Cultural o de inclusión en el Inventario de Bienes Culturales".

La Plataforma de Salvación del Teatro Albéniz, sin embargo, esgrime que "el hecho cultural generado por el teatro Albéniz determina la concurrencia de una razón de utilidad pública o interés social que fundamenta su expropiación".

Dicha plataforma, a través de su portavoz Eva Aladro Vico, explica que "la decisión adoptada por la Comunidad de Madrid está siendo estudiada por el abogado de la Plataforma, Beltrán Gambier, quien ya anuncia que la misma será impugnada a través de un recurso de alzada que tendrá que resolver el Consejero de Cultura y Turismo, Santiago Fisas". 

Ha sido teatro y cine 

El Teatro Albéniz, ubicado cerca de la Puerta del Sol, comenzó su andadura en 1945 y hasta 1948 se dedicó a la ópera y al ballet y, posteriormente, se sumaron espectáculos de zarzuela y revista.

Este espacio, que también albergó un cine, fue alquilado en 1984 por la Comunidad de Madrid y se transformó en teatro, actividad por la que ha adquirido reconocido prestigio por su variada programación de teatro, danza y música.

La carta presentada el pasado 17 de mayo ante la Comunidad de Madrid para solicitar la conversión del teatro en Bien de Interés Cultural contó con la firma del profesor Jesús Pietro de Pedro, uno de los grandes especialistas de derecho cultural, y a ella se sumaron artistas como Ana Belén y Víctor Manuel.