Fumar en la playa
La playa se ha convertido en el paraíso para los adictos al cigarrillo. Gomez

Por tercer verano consecutivo, la Delegación de Medio Ambiente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental ha organizado su campaña de reparto de 15.000 ceniceros por las playas y piscinas municipales de la comarca.

El objetivo que se persigue es facilitar, tanto a los residentes como a los turistas que disfrutan de nuestras playas, material para evitar que arrojen colillas a la arena, práctica que afecta a nuestro medio ambiente e incide en la imagen de nuestras costas de cara al turismo. Una colilla tarda en desaparecer entre uno y dos años si es en medio acuático, manteniendo la toxicidad durante todo ese tiempo.

Para evitar esto, la Mancomunidad ha adquirido ceniceros adaptados para la playa, que serán repartidos por personal seleccionado por la entidad Marbella Solidaria -centrada en el tratamiento de personas drogodependientes u otras adicciones y su reinserción social-.

De esta forma, la institución mancomunada atiene su finalidad social de ayudar a la inserción y la inclusión de personas con dificultades en el campo laboral.

La campaña comenzó el pasado 5 de julio y se mantendrá hasta el día 22 del mismo.

Las colillas depositadas en la arena mantienen luego su toxicidad al menos durante dos años en el mar

Lo cierto es que la iniciativa está más que justificada porque sólo hay que acercarse a la playa para observar la enorme cantidad de colillas que se encuentran depositadas en la arena y suelen ser perjudiciales no sólo para el medioambiente, sino también para los más pequeños que juegan con la arena.

La playa se ha convertido en un sitio ideal para fumar, al ser un espacio libre, donde nadie puede llamarte la atención, aunque el usuario de la toalla más próxima no fume. Muchas son las personas, sobre todo mujeres, conscientes de la necesidad de evitar tirar colillas a la arena. Algunas mostraron a 20 minutos los recursos que utilizan a modo de cenicero: la lata de crema bronceadora vacía, de refresco o el propio envase vacío de los cigarrillos. De ahí que acojan de forma positiva la campaña de Mancomunidad, pues tendrán un soporte original y que podrán transportar desde sus hogares todos los días a la playa en sus bolsos, sin necesidad de utilizar lo primero que encuentran como sustituto a un cenicero. No obstante, tendrán que pasar varios años para conseguir que todos los bañistas fumadores sean conscientes, pues todavía son mayoría los que utilizan la arena para apagar y enterrar la colilla.

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Enlaces
  • www.mancomunidad.org
  • www.fundacionmarbella.org