Minirrelatos enviados por los lectores (capítulo segundo):

  • Quisiera ser caramelo que ilusión tan loca para rozar tus labios y desacerme en tu boca. AURORA
  • Veneno, dulce veneno que intoxica y que no mata, la caricia de tu pelo cuando me roza la cara.
  • ¿Intercambiamos fluidos? MALCOM
  • El roce de tu piel hace estremecerme y dejarme extasiada y necesitada de sentirte muy fuerte en lo mas hondo de mi dejandolo todo perdido y mojado por un gran orgasmo mientras imagino mis labios rodeando tu sexo con un agitado movimiento hasta dejarte sin sentido. POTOTITA
  • ¿Te vienes a envolverte conmigo en las sabanas de mi cama, y juntos revolcarnos hasta acabar tocando las estrellas y no precisamente con las manos? SILVIA
  • Voy a recorrer tu cuerpo a lametazos cmo una gatita para llegar a tu sexo y llevarte por medio de mis labios y lengua a el paraíso, y más tarde, cabalgarte hasta que llegues a el éxtasis del mejor orgasmo de tu vida. BEBTANITA
  • Únicamente notar tu presencia me acelera el doble las pulsaciones. Quiero volver a enredarme en tu pelo y en tus sábanas. Quiero que me lamas de nuevo cada esquina de mi kuerpo. Quieroque me digas cochinadas al oído. Quiero que volvamos a gemir juntos. Quiero sentirte entre...
  • Desabotona tus pezones. Deshoja tus prendas. No te dejes nada encima. CRISTIAN
  • Esta es nuestra noche saciemos nuestro deseo poco a poco fundiéndonos en el placer malévolo que hasta el mismísimo Lucifer nos mirará con recelo. LEGOLIN
  • Toma estas alas en forma de palabras para que tus dedos se eleven sin pudor hasta sonrosadas cimas que desembocan en palpitantes abismos de olorosa humedad. ZAH
  • Quiero sentirte tan dentro que no distinga cuál es tu principio y cuál es mi fin. GMOT
  • Calor de verano, y tus labios en mi mano @Uy shik@, me voy kontigo! SPIRM@n
  • Siento que no puedo olvidar tu lengua rozando mi pecho y tus manos acariciar mi cintura. No quiero soñarte deseo. ELISABETHLnd
  • Eres la rosquillita de mi churrito. ROBERT RODRIGUEZ
  • Mi lengua. ¿Dónde quedó?: Jugueteó en tu boca. Acto seguido se deslizó hacia tus senos, donde enarboló sus cumbres. Entre tus piernas, ¿habrá perdido el norte? LYON