Antonio Baños
El candidato de la CUP, Antonio Baños, celebra en su sede los resultados de su formación en las elecciones catalanas. EFE

Un "caballo de Troya" destinado a cambiar el sistema desde dentro. Con esas aspiraciones irrumpía por primera vez la CUP, un partido de izquierdas e independentista, en el Parlament catalán en las elecciones de 2012. Entonces se hizo con tres escaños, un resultado que ha triplicado este domingo, al conseguir 10 diputados. El éxito es doble, además, porque las llaves del Govern quedan en sus manos.

Junts Pel Sí, la candidatura unitaria de CDC y ERC, solo ha obtenido 62 de los 68 escaños que marcan la mayoría absoluta, con lo que cuenta con la CUP para seguir adelante con su plan soberanista. Y no solo eso. El número 4 de la lista y candidato a renovar como presidente de la Generalitat, Artur Mas, necesita sus votos a favor para ser investido, ya que una abstención no sería suficiente.

Pero, ¿qué es la CUP, qué hay detrás de las siglas?

La Candidatura d'Unitat Popular (CUP) se define a sí misma como "una organización política asamblearia de alcance nacional, que se extiende en los Países Catalanes y que trabaja por un país independiente, socialista, ecológicamente sostenible, territorialmente equilibrado y desligado de las formas de dominación patriarcales". En definitiva, es un partido basado en el régimen asambleario que se reconoce sin complejos de izquierdas, anticapitalista, antieuropeo, ecologista y feminista. 

¿De dónde proviene?

Aunque para muchos es una formación relativamente nueva, surgió en los albores de la democracia, aunque con otras siglas y limitada a experiencias muy minoritarias. Sus fundamentos beben del Partit Socialista d'Alliberament Nacional (PSAN), que nació en 1968 con la independencia y el socialismo como objetivos irrenunciables. En 1987 se inscribió como partido bajo las siglas de la CUP, como la marca del  Moviment d'Esquerra Nacionalista (MEN) y del Moviment de Defensa de la Terra (MDT) para presentarse en la elecciones municipales.

¿Cuál ha sido su evolución?

La CUP nació con vocación municipalista. Presentó candidaturas en varias poblaciones catalanas en las municipales de 1987 y 1991, en ocasiones en coalición con otras formaciones progresistas. En 2003 consiguió sus primeros concejales electos, y desde entonces su cremimiento ha sido meteórico. En las municipales de 2011 consiguió 62.000 votos y 101 concejales, mientras que en las del 24 de mayo de 2015 los votos pasaron a ser más de 222.000 y los concejales, 374, más del triple.

Está presente en 70 municipios, pero el salto definitivo llegó en las autonómicas de 2012, cuando irrumpieron en el Parlament, no sin antes un profundo debate interno que duró meses. Finalmente, en octubre de 2012, el 80% de la militancia aprobó el salto a la máxima institución catalana, y en los comicios de noviembre de ese año la CUP obtuvo tres diputados. Un éxito que acaba de ver multiplicado por tres en las elecciones autonómicas de este domingo, convocadas en clave de plebiscito por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y en las que se ha hecho con 10 asientos.

¿Quiénes son sus miembros?

La CUP acoge gente de sensibilidades diferentes dentro de la izquierda independentista, pero destaca el elevado número de gente vinculada a casals (centros okupados y ateneos independentistas en Cataluña, las islas Baleares y la Comunidad Valenciana) y colectivos de ámbito local, así como a organizaciones de la izquierda independentista como Endavant, el MDT o la organización juvenil Arran.

Muchos de sus miembros provienen del 15M catalán. En las listas electorales para el 27S han figurado nombres como el actor Sergi López, el exfutbolista del FC Barcelona Oleguer Presas, el cantautor Cesk Freixas, el fundador de Unió de Pagesos Pep Riera, el jurista August Gil Matamala, la politóloga Eunice Romero, la histórica militante feminista y antifranquista María Huguet y el poeta Narcís Comadira, entre otros.

El cabeza de lista para el 27S es Antonio Baños, periodista de profesión que no milita en la organización, al igual que su predecedor, David Fernández.

¿Cómo funciona el partido?

La CUP es una formación asamblearia en régimen participativo. Sus miembros no son políticos profesionales y no hay un líder visible. Sus estatutos tienen un rígido código ético que establece que los diputados solo pueden serlo durante una legislatura. A la hora de confeccionar las listas, se proponen nombres para integrar las candidaturas y a partir de ahí, con la participación de las propias asambleas, del consejo político y del secretariado, las listas se van filtrando y ordenando hasta concretarse en una propuesta final que debe ser ratificada por la asamblea nacional.

¿Cuál es su programa electoral?

La CUP defiende la independencia unilateral, la "ruptura con el Estado español y los dictados de la UE y la Troika", defensa de la plena soberanía "política, económica, energética, alimentaria, en salud y en educación" de Cataluña. Cree que todos los territorios de habla catalana deberían agruparse en un único Estado con un uso "preferente" de la lengua propia.

Propone una economía "al servicio del pueblo", desarrollar una "economía planificada y solidaria", acabar con un "capitalismo que genera miseria", romper con el euro, la UE, la OTAN y el TTIP, la prohibición de las empresas de trabajo temporal y limitar las importaciones agrarias "como acto de soberanía". También propone la “nacionalización de las infraestructuras, la banca y las redes de comunicación, gestión pública de sectores estratégicos como energía, agua y telecomunicaciones”.

Rechaza los recortes y la gestión concertada de la enseñanza y la sanidad, plantea un plan de choque contra la pobreza, una renta básica universal, una sociedad "desmilitarizada" y prohibir los desahucios.

¿Cuál ha sido su reacción tras las elecciones?

Su candidato Antonio Baños ha repetido en campaña por activa y por pasiva que la CUP no votará la investidura de Mas (su abstención no sería suficiente). Su partido prefiere un candidato de consenso, a lo que Convergencia, en principio, se ha negado hasta ahora.

La CUP también consideraba imprescindible obtener la mayoría de votos, y no solo de escaños, para declarar la independencia. Proponía, además, hacerlo de manera inmediata y no tras un proceso gradual de 18 meses, como propone Junts pel Sí. Pero los resultados no han sido los que esperaba, ya que el independentismo ha conseguido el 47,78% de los sufragios, sin llegar a la mayoría deseada.

"No hemos ganado el plebiscito, no hay declaración unilateral de independencia", ha explicado Baños. Pese a eso, para el número uno de la CUP, este 27S el independentismo ha ganado las elecciones constituyentes, lo que permite seguir con el proceso soberanista adelante. "Es una victoria incontestable de la ruptura del statu quo", ha asegurado, "tenemos el mandato democrático que nos permite tirar hacia la República catalana". "El proceso ha llegado este domingo a un punto de no retorno"