Carlo Domeniconi
Carlo Domeniconi en un momento de su actuación en el Claustro de San José.

El Festival de la guitarra Ciutat d'Elx pretende ser una apuesta diferente dentro de la oferta cultural de la ciudad, quizás minoritaria, pero con pretensión de crecer y consolidarse edición tras edición, de hecho celebra su novena edición.

Durante toda una semana, Elche se convierte en referente del instrumento de la guitarra, ya que, el certamen cuenta con conciertos todas las noches y, paralelamente, cursos especializados impartidos por profesionales en el que participan guitarristas procedentes de países como Argentina, Alemania, Bélgica o Corea.

Lo que comenzó como una apuesta quijotesca, ya resuena más allá de nuestras fronteras, gracias a la calidad de los profesionales de las seis cuerdas que imparten clases magistrales a grupos reducidos en la UMH (Universidad Miguel Hernández).

Entornos privilegiados

Pero más allá de lo técnico y profesional, también tiene cabida la música en directo en marcos históricos de la ciudad. Tal es el caso del ya habitual Claustro de la Biblioteca de San José y el Patio de Armas del rehabilitado Palacio de Altamira.

La música en directo tiene cabida en marcos históricos de la ciudad.

A destacar la presencia de dos grandes maestros de la guitarra clásica, el italiano Carlo Domeniconi y el uruguayo Álvaro Pierri. Así como la presencia de otros estilos de la mano de Paco Rivas Trío, con música de jazz, o José Torres y su grupo flamenco. Estos últimos actuarán esta noche y mañana, respectivamente, en el Palacio de Altamira.

Por el Claustro de San José ya han pasado Domeniconi, que interpretó junto al argentino Ricardo Moyano varias piezas musicales a dos guitarras, y Álvaro Pierri, que mostró su talento a lo largo de todo su recital.

Pierri y la docencia

Según el propio Pierri, "aquí uno viene a inculcar el amor hacia este instrumento, sobre todo, entre alumnos y profesores, la única diferencia es la experiencia. Vienen de muchos países, y cada uno puede evaluar e interpretar de forma diferente el mismo repertorio, por lo menos hay 50 alumnos".

Aquí uno viene a inculcar el amor hacia este instrumento, la única diferencia es la experiencia.

"Son personas que se están profesionalizando, por lo tanto son alumnos ya muy avanzados", sostiene Álvaro Pierri, "vienen a mi clase a hilar fino". "Creo que es una oportunidad para todo el mundo el ver diferentes maneras de enfocar la música".

Para Álvaro, a un concierto se va a disfrutar y a aprender, también a abrir el espíritu. Es un intercambio, y todo el mundo tiene que compartir lo que ocurre en la sala. Para ello "es fundamental que pueda vehicular su música y que no tenga miedo, nervios... esto se trabaja cada día en la educación, es fundamental aprenderlo".

Como buen maestro, Pierri trata de inculcar a sus alumnos que la única manera posible de llegar a ser un profesional de la música es con humildad y creatividad. "Tener el coraje de hacer música de la mejor manera posible, con buena técnica. Aprender de lo general a lo particular, y tener en cuenta su contexto. Lo más importante es aprender y no parar".

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