El temor al estallido de la burbuja inmobiliaria ha llegado a Santiago. Varios promotores han decidido paralizar las obras que tenían en proyecto por miedo a no vender los pisos en un plazo razonable. Alguno de los bloques afectados está en el barrio de Pontepedriña, donde un grupo de familias ya se habían interesado por los planos de las viviendas. El periodo de venta de un inmueble a estrenar supera ya el año en algunas zonas de Compostela, por lo que las constructoras prefieren esperar a que el mercado se estabilice antes de incrementar la oferta. En cambio, la demanda de viviendas protegidas ha aumentado.