El mosso d’esquadra que el año pasado atropelló mortalmente a un motorista al saltarse un semáforo en rojo declaró ayer que, para cruzar, aminoró la marcha hasta 30 kilómetros por hora. Aún así, esta versión se contradice con la manifestada por testigos del accidente y también por el perito, que ha estimado que el furgón policial iba a 90 kilómetros por hora. El agente se enfrenta a una multa de 3.600 euros, la pena máxima por una falta de homicidio por imprudencia leve solicitada por la acusación particular que ejerce la familia de la víctima. La Fiscalía no ha presentado cargos y la defensa pide la absolución.