Colombia pide la liberación de los secuestrados por las FARC
Miles de personas se manifestaron en las principales calles de Cali (Colombia). (EFE). EFE

El blanco, símbolo de la paz, sobresalió este jueves en una soleada tarde en que millones de personas salieron a las calles de Bogotá y del resto de Colombia para rechazar el secuestro y reclamar al unísono la libertad de los cautivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otros grupos ilegales.

Con pitos, las manos pintadas de amarillo, azul y rojo -colores de la bandera colombiana-, y acompañados de bandas musicales y carteles en los que pidieron tanto a las FARC como al Gobierno acabar con el drama de los secuestrados, los centenares de miles de manifestantes dejaron en evidencia la polarización sobre el canje de rehenes por más de 500 guerrilleros presos.

Mientras los familiares de los secuestrados exigían al presidente colombiano, Álvaro Uribe, negociar el canje con las FARC, otros lo felicitaban por su firmeza ante los rebeldes y rechazaban la desmilitarización de una zona del territorio nacional, como pide esa guerrilla para liberar a los cautivos.

"Libertad sin condiciones ya"

La multitudinaria marcha comenzó cuando Uribe, también vestido con una camiseta blanca con la frase "Libertad sin condiciones ya", salió de una misa oficiada por los secuestrados en la Catedral Primada, en la céntrica Plaza de Bolívar, acompañado por miembros de su gabinete y figuras de la política nacional.

Desde temprano, familiares de varios secuestrados por las FARC desplegaron carteles en los que pedían a las dos partes negociar un canje que permita el retorno de sus seres queridos.

El sobrevuelo de helicópteros y la masiva presencia de policías, que sobre el tradicional uniforme verde también llevaban una camiseta blanca, fue una constante en todas las marchas, que culminaron sin incidentes en todas las ciudades colombianas donde se llevaron a cabo.

Quieren "volver a abrazar" a sus familiares

"Por el derecho a la vida, no al secuestro, sí al acuerdo humanitario" y "No al rescate a sangre y fuego. Acuerdo humanitario presidente", gritaban miembros de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por los Grupos Guerrilleros (Asfamipaz).

Marleny Orjuela, presidenta de Asfamipaz, dijo a Efe que la marcha fue convocada para pedir a Uribe y a la guerrilla que materialicen el acuerdo humanitario que les permita "volver a abrazar" a sus hijos y familiares "vivos y libres".

Tendida en el suelo de esa histórica plaza bogotana, Orjuela leyó los nombres de decenas de secuestrados y aprovechó para pedir a las partes "voluntad política" para negociar el acuerdo.

Astrid Betancourt

Astrid Betancourt, hermana de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada hace más de cinco años por las FARC, y una de las personalidades incluidas por esa guerrilla en la lista para un posible acuerdo humanitario, cuestionó por qué en la Catedral donde se celebró la liturgia el único cartel existente pedía al Gobierno mantener la "firmeza" ante las demandas de los rebeldes.

Las voces favorables al canje y la desmilitarización de dos municipios del suroeste del país que piden las FARC para negociar el acuerdo humanitario, chocaban con sectores oficialistas como el Partido Conservador y organizaciones pro gubernamentales que pedían a Uribe no ceder un ápice "en favor" de lo rebeldes.