Seis familias resisten la ruina de un bloque de renta antigua
Ana enseña la casa apuntalada de su hijo, en la calle Constancia. (Á.C.)

Ni los carteles con letras negras que cuelgan de los balcones con mensajes al alcalde, ni las visitas de Urbanismo, ni las gestiones del Defensor del Ciudadano, ni las lamentaciones por vivir con la casa apuntalada, ni las ratas y el suelo hundido han solucionado la situación de seis familias con renta antigua de calle Constancia, 26.

Quien se queja es Ana Rodríguez, que a sus 74 años y después de 30 en el edificio (propiedad de Sociedad Azucarera Larios) se ve con un pie en la calle. Dice que lleva una década pidiéndole que arregle los desperfectos. El salón de su casa, por ejemplo, está completamente hundido. Eso sí, relata que peor está la vivienda de su hijo, apuntalada; o la de Rosalina, que además de los improvisados tabiques, la pared del baño está que se cae.

Todos pagan 100 euros de alquiler, aunque algunos, como Ana (acaba de perder a su marido), algo menos. Ella y el resto de vecinos se han unido para conseguir que arreglen sus viviendas y se reconozca que el inmueble no está en ruinas. «Urbanismo dice que no», sostiene.

Y la solución no llega

Al Defensor del Ciudadano, Francisco Gutiérrez, llegó el caso (lleva 40 en Málaga) y abrió un expediente, asegura. Hace dos meses la Gerencia de Urbanismo le dijo que si la propiedad no se ocupaba, el Ayuntamiento lo arreglaría y después le pasaba la factura a los dueños.

Pero sólo se han movido los tabiques del edificio. 20 minutos intentó sin éxito obtener una respuesta del Consistorio. Azucarera Larios, por su parte, defiende que Urbanismo ya ha declarado en ruinas el inmueble, a petición de la empresa. Ante eso, los inquilinos presentaron un recurso en el Tribunal de lo Contencioso y ahora están «a la espera de la sentencia», añaden.