Cuando la barba es militancia

  • Las barbas son hoy el complemento de referencia en el estilismo masculino.
  • Poblada, salvaje, cuidada o con guiños al pasado... la tipología no tiene fin.
  • Los barbudos del siglo XXI ya no se sienten perseguidos por la leyenda del hombre desaliñado, hoy presumen de ella, es su seña de identidad.
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Los barbudos por convicción se niegan a profanar su vello facial. Es su seña de identidad.
Los barbudos por convicción se niegan a profanar su vello facial. Es su seña de identidad.
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Generosa y larga. Compacta y tupida. Rala, perfilada, espesa. Cuidada, desaliñada, escasa, combinada con ojeras de una semana, con peinados imposibles, con trajes de las mejores firmas o con ropas raídas. Las barbas son hoy el complemento de referencia en el estilismo masculino. ¿No te has dejado crecer el vello de la cara? Estas fuera. Fuerísima. Hoy se llevan los rostros cubiertos de pelo. Una explosión de vello facial rebelde y salvaje que a cualquier abuela le da la excusa perfecta para llamarte hippie trasnochado.

Te has hartado de escuchar conceptos como lumbersexual o hípster, y tú, que llevas ya tantos años con tu barba a cuestas sin ser un fornido Ángel del Infierno ni un gurú del hinduismo, que has aguantado con paciencia franciscana a tu madre, novia, esposa o hijos pedirte con devoción que te pases la cuchilla por la cara, descubres que te has subido al hype, que estás de moda. Porque tener barba mola y hasta el más tierno de tus conocidos ha sucumbido al rollito de leñador canadiense.

Los barbudos del siglo XXI ya no se sienten perseguidos por la leyenda del hombre desaliñado, el que se despreocupa de su aspecto. Más bien al contrario, cuidan su barba como un bien preciado y se niegan a profanar su vello facial.

Deshacerse de él implica algo así como una regresión al pasado de adolescente imberbe y, claro, esa no es una opción. Así que dejan de rasurarse y adoptan un aspecto de aguerridos vikingos. Parecen recios y duros. La barba es su seña de identidad, un símbolo de virilidad. Son barbudos por militancia, no por ser víctimas de un secuestro.

¿Cómo elegir?

Ya sea al natural o algo más extravagante. Desde las que destacan por su gran longitud hasta los osados merman –anglicismo de nuevo cuño para referirse a una sirena masculina– que se tiñen la barba de colores vistosos, lo mejor es elegir un estilo acorde con la personalidad. Un look con el que sentirse a gusto y que se adapte a nuestra fisonomía.

"Hay que tener en cuenta muchos factores como la forma de la cara, el color del vello, su espesor y consistencia", explica el estilista de Braun Fabio Vivan, quien ha colaborado con estrellas como los Rolling Stone o la modelo Kate Moss.

En cuanto a tendencias, Vivan comenta que se siguen llevando las barbas largas y pobladas, bautizadasThe Long John porque están inspiradas en el perverso pirata de La Isla del Tesoro. Óptima para caballeros de aspecto fornido, ya que la rudeza no solo ha de llevarse en la cara, sino que ha de ir acompañada por un cuerpo y una personalidad a la altura.

Su variante es la lumbersexual, que está necesariamente emparentada con camisas de cuadros, tejanos desgastados y botas de leñador. Si te gustaría ser lumbersexual pero por necesidades del guion no puedes, tu opción es la full but short, literalmente "poblada pero corta". Recortar con cierta frecuencia la longitud del vello es el único requisito. Los menos osados pueden llevar a su cara el tipo plus undercut.

Por el contrario, si estás muy pero que muy seguro de ti mismo, apuesta por el estilo Cervantes, que en el mundo anglosajón es a la manera del emblemático político, escritor y navegante sir Walter Raleigh. Se trata de una barba recortada y cuidada que pone el colofón a un fino y estiloso bigote.

Sabed, barbudos, que estáis en la ola, que sois tendencia y la historia os avala, pues son cientos los personajes históricos que hicieron de la barba su seña de identidad. Tantos que hasta la Biblia os dedica un pasaje en el Antiguo Testamento: "No cortaréis en redondo el borde de vuestras cabezas ni dañaréis la punta de vuestra barba" (Levítico 19: 27 – 28).

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