Tailandia
Una embarcación típica tailandesa en el río Chao Phraya, en Bangkok. EFE

Bangkok se hunde a una media de diez milímetros anuales por la erosión del suelo, debidamente a la continua construcción de edificios en un terreno arcilloso, lo que amenaza el futuro de la capital de Tailandia, según los expertos.

Se necesitan soluciones inmediatas y costosas para evitar que se hunda la ciudad

Esa es la conclusión a la que ha llegado el Consejo de Reforma Nacional de Tailandia, que en su último informe ha advertido de que "se necesitan soluciones inmediatas y costosas para evitar que se hunda la ciudad".

Tras tres años de investigación sobre el tema, los técnicos aseguran que si no se imponen soluciones, la capital tailandesa podría verse sumergida bajo el agua dentro de 30 ó 50 años.

"Conforme a las conclusiones del estudio, Bangkok se hunde de media 10 milímetros al año, aunque hay ciertas zonas de la capital que llegan a los 20 milímetros", ha comentado Sucharit Koontanakulvong, jefe de Ingeniería de Recursos Hídricos de la Universidad de Chulalongkorn, en Bangkok.

Durante años, a la ciudad se la denominó la Venecia del Este por su compleja red de canales provenientes de las aguas del río Chao Phraya, siendo las embarcaciones la principal forma de transporte tanto humano como de mercancías de la urbe.

"Los canales y edificios hacen que el suelo tienda a hundirse"

A partir de los años 50 las autoridades taparon gran parte de los canales por motivos higiénicos, pero hoy en día aún quedan algunos que surcan la capital entre viviendas y mercados flotantes.

La capital tailandesa podría verse sumergida bajo el agua dentro de 30 ó 50 años Esta obstrucción de forma precipitada de canales es una de las causas por las que el suelo, ya de por sí arcilloso, tiende a hundirse con el peso de las innumerables edificios que se levantan en la ciudad, apuntó el especialista de recursos hídricos.

"El control urbanístico de la ciudad no es nada conveniente, construyéndose sin medida edificios y con materiales no adecuados al tipo de suelo de la capital," apostilló Sucharit.

Bangkok es una megalópolis donde se erigen cientos de enormes rascacielos de más de veinte plantas junto a casas tradicionales tailandesas de dos pisos.

Las condiciones climáticas tampoco ayudan

Además, Tailandia posee un clima tropical húmedo, con monzones que desde abril a octubre producen con asiduidad inundaciones, llegando algunas a ser de gran calibre.

Especialmente dañina fue la de 2011, cuando la capital tailandesa sufrió unas inundaciones masivas debido al desbordamiento de ríos y pantanos con el inicio de las copiosas lluvias.

Las autoridades cifraron entonces en más de nueve millones los afectados, tras contabilizar 790 muertos.Si no se combate el hundimiento, habría que reubicar la capital a otra zona del país

El profesor Suchirat se manifestó convencido de que "este tipo de crecidas se van a poder ver cada vez más a menudo si no se toman medidas urgentes e inmediatas".

Además del desgaste del suelo, el aumento del nivel del mar debido al cambio climático podría agravar la situación debido a la erosión de la costa.

Este incremento es muy preocupante puesto que el agua marítima ha alcanzado ya porciones de costa en Samut Sakhon y Samut Prakan, provincias colindantes con Bangkok, situada a tan solo 40 kilómetros del mar.

"Es imprescindible que el gobierno y las autoridades se aúnen para combatir el hundimiento, o lamentablemente tendremos que pensar en reubicar la capital a otra zona del país", afirmó con contundencia Sucharit.

Soluciones ante el posible desastre

El estudio presentado ofrece como principal solución la creación de barreras de construcción alrededor de la ciudad para evitar posibles desbordamientos.

Según el especialista, otras soluciones serían la limitación de la construcción de edificios en zonas proclives a padecer inundaciones o la construcción de canales de drenaje en torno al río Chao Phraya, que atraviesa la mancha urbana.

No obstante, los esfuerzos en curso para proteger la ciudad con muros de contención se han retrasado por disputas políticas y burocráticas.

"A pesar de la urgencia del problema, hasta el momento ha recibido poca atención por parte de los responsables políticos debido al poco entendimiento entre las distintas instituciones, acostumbradas a actuar de forma unilateral", explicó el catedrático.