La confesión del crimen de la peregrina Denise: fruto del vértigo de su presunto asesino

  • El presunto autor del asesinato de la peregrina estadounidense padece un miedo incontrolable a las alturas.
  • Fuentes de Interior ha confirmado este jueves que fue durante su traslado a bordo de un helicóptero cuando su vértigo le llevó a confesar el crimen.
  • Una vez en tierra firme, Miguel Ángel Muñoz Blas volvió a cambiar su versión y se declaró inocente.
  • Desaparece una peregrina norteamericana mientras hacía el Camino de Santiago.
Imagen de la peregrina asesinada en el Camino de Santiago, Denise Thiem, que presidió el funeral celebrado en su memoria en la catedral de Santiago de Compostela.
Imagen de la peregrina asesinada en el Camino de Santiago, Denise Thiem, que presidió el funeral celebrado en su memoria en la catedral de Santiago de Compostela.
XOÁN REY / EFE

Miguel Ángel Muñoz Blas, el vecino de Astorga presunto autor de la muerte de la peregrina Denise Thiem, no tenía intención de confesar su macabro asesinato. Mientras España y EE UU coordinaban fuerzas para encontrar a la mujer, una turista de 41 años, solo él conocía su paradero. Miguel Ángel dejó transcurrir el tiempo sin contárselo a nadie ni entregarse a la Policía desde aquel fatídico 5 de abril en el que se perdió la pista de la joven asiática.

Con lo que no contaba el presunto asesino es con que, según revelaron ayer a 20 minutos fuentes del Ministerio de Interior, el vértigo que padece, un miedo incontrolable a las alturas, se iba a convertir a la postre en el enemigo que le hiciera confesar su responsabilidad y autoría en la muerte de Denise.

Fuentes conocedoras del caso han explicado a este diario que los agentes que seguían la pista de Muñoz acabaron localizándole en "un bar de Asturias", donde se escondía, tras pasar varios días haciéndose pasar por un peregrino más y mezclándose con ellos.

Cuando entraron en el local, y antes de que Muñoz Blas pudiera reaccionar, uno de los agentes le encañonó directamente en el cuello pidiéndole que no opusiera resistencia. "Se trata de una técnica habitual y usada con frecuencia cuando se busca causar en el sujeto un impacto emocional", confirmaron las mismas fuentes.

Una vez reducido, el dispositivo policial se dispuso a trasladar al presunto autor a León, concretamente a las inmediaciones de Astorga, para poder dar cuenta de la detención e iniciar los registros pertinentes en la vivienda del detenido contando con su presencia.

Hasta ese momento, Muñoz Blas no había abierto la boca. Ni antes ni después tuvo intención de confesar el crimen. Pero fue entonces cuando el destino le jugó una mala pasada. La Policía, para agilizar el traslado, pidió un helicóptero y lo subió a bordo. "Tiene vértigo, no pudo controlarse, y en cuanto el aparato estaba volando lo soltó todo. Lo confesó. Solo quería bajar a tierra", contaron este jueves fuentes de Interior.

Solo cuando Miguel Ángel volvió a pisar tierra firme se desdijo de lo que acababa de confesar a los agentes y cambió su declaración. Y no iba a ser la única ocación. Volvería a admitir la autoría tras los resultados de las primeras pruebas forenses para luego, ante el juez, negarse a declarar y mantener que él solo había hallado el cuerpo porque estaba en una finca cercana a la suya.

Con las manos amputadas

Lo que la investigación no ha logrado determinar aún es el móvil del crimen. Los agentes saben que Miguel Ángel cambió 1.000 dólares de Denise días después de que ella desapareciera y en su vivienda fueron localizados otros 37.000 euros.

¿Mató a la mujer para robarla? ¿Quería abusar sexualmente de ella? ¿Padece algún trastorno mental que invalida cualquier aclaración lógica al suceso? Todo apunta a que se atrajo las simpatías de la peregrina ofreciéndole su casa para que pudiera descansar y ducharse con más comodidad que en un albergue.

A partir de ahí lo que sí ha confirmado la autopsia es que Denise murió por un fuerte golpe en la cabeza, uno de los dos que le propinó su asesino.

Lo que parece perder fuerza es la hipótesis de una muerte accidental durante una pelea o discusión entre ambos. Interior ha confirmado hoy mismo que el cadáver de la mujer tenía las manos amputadas, presumiblemente para dificultar su identificación.

"Estamos haciendo todos análisis pertinentes para tener todas las evidencias de cómo se produjo y para que la acción de la Justicia castigue a quien ha cometido este asesinato", ha contado este jueves el director general de la Policía, Ignacio Cosido. De hecho, los agentes trabajan ya con las muestras de ADN enviadas desde EE UU por los familiares de la joven.

Y ya antes, durante la investigación que culminó con la detención de Miguel Ángel el 11 de septiembre  y su confesión a bordo de un helicóptero, los agentes había interrogado a más de 200 personas de 20 nacionalidades diferentes.

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