La animación española para niños degusta su momento más dulce

  • Proyectos con gran éxito internacional como 'Pocoyó' o 'Jelly Jamm' han hecho que la animación española se haya hecho un hueco.
  • "La producción, animación y postproducción se hace aquí y aunque hay gente de otros países trabajando, somos empresas españolas", hacen ver desde el sector.
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La forma actualizada de la Familia Telerín, que regresa.
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Anima Kitchent

La animación española está en alza. No es una excepción cuando se trata de protectos para televisión y dirigidos a niños, un campo en el que España ha dado éxitos internacionales como Pocoyó o Jelly Jamm y la industria audiovisual infantil española cada vez exporta más series y desarrollos para el público más joven.

De hecho, la animación española se pasea por los foros internacionales del sector, como en la 26 edición del Cartoon Forum de Toulouse, que tuvo lugar recientemente, y que reunió en esa ciudad del sur de Francia 91 proyectos de series de dibujos animados de 19 países europeos junto con coproducciones de México, Canadá, Noruega, Suiza y Sudáfrica y en el que hubo cinco proyectos españoles.

Víctor Manuel López, CEO de Anima Kitchent y cofundador de Zinkia (creadora de Pocoyó) explica que la industria española de animación ha "mejorado notablemente en los últimos años". "Algunos largometrajes que se han hecho, como Tadeo Jones, y ahora Atrapa la Bandera y las series, como Pocoyó, Jelly Jamm o Las Tres Mellizas han hecho que seamos cada vez más solventes".

Se trata, en opinión del experto de "un momento dulce después de la crisis" y situarse "en una posición que nunca antes había ocupado la animación española".

Vivimos en un mundo globalizado, en el que las productoras de animación buscan vender en cuantos más países mejor, pero aún quedan localismos que pueden justificar sentir orgullo de la producción que se hace en España: "la producción, la animación y la postproducción se hacen en España y aunque hay gente de todos los países trabajando, somos empresas españolas, que pagamos impuestos en España y que estamos en España. Sigue habiendo un arraigo en el país", hace ver López.

Sin embargo, la animación española se enfrenta a algunos escollos que provienen del mercado nacional, el primero del que deberían vivir las series españolas. Carlos Biern, presidente de Diboos, la federación de productoras de animación, explica que "en el apartado del apoyo como sector estamos un poco atrás", hace ver Biern. "La normativa europea dice que debe haber más producción europea que norteamericana y japonesa y por desgracia eso no está ocurriendo", se queja el productor.

Además, ocurre que algunos canales españoles pactan con las grandes productoras norteamericanas y eso no permite que haya más series españolas desarrollándose. "Cuando presentamos el proyecto a las cadenas prácticamente tiene que estar fianciado y en otros países es al revés, la cadena pública es la primera que financia", explica Carlos Biern.

Sin embargo, sí se ha vivido un gran éxito en el campo de la formación y la educación en el mundo de la animación. "Mucha gente que se ha dedicado casi como autodidacta a la animación, gente que provenía de Bellas Artes, Programación, Ilustración, del 3D", explica Biern, que hace ver que han "firmado acuerdos con las diferentes universidades para tener profesionales de primer nivel formados en nuestro país, para no tener que aprender fuera, como estaba ocurriendo".

Y aunque ahora mismo vivamos un auge del sector, España siempre ha generado productos que han sido exportados a centenares de países. En los años 80 la productora pionera BRB Internacional produjo series inolvidables como David el Gnomo, D'artacán y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo de Willy Fog. En los 90, Las tres Mellizas, que fue vendida a 158 países y traducida a 35 idiomas y en los 2000, Pocoyó, emitida en 150 países (y a pesar de lo cual, su productora, Zinkia, entró recientemente en concurso de acreedores).

Elegir la edad de destino

Hay tres vías fundamentales para definir la franja de edad a la que se dirigirá una producción de animación. La primera es el diseño, que te lleva a fijar un público determinado. Si la animación es muy preescolar, se dirigirá a esa franja de edad. Si es más avanzada, a niños más mayores. Otra vía son las historias que se cuentan: dependiendo de su complejidad serán para una edad u otra. Por último se analiza el mercado y se estudia qué proyecto tiene más posibilidades comerciales, no sólo en televisión e Internet, sino cuestiones como su potencial en el desarrollo de juguetes y mercadotecnia.

Aunque puede parecer lo contrario para los más nostálgicos lo cierto es que la animación no ha cambiado tanto de hace un par de décadas a ahora. "Al final seguimos contando historias, eso no va a cambiar, una buena historia es la clave", revela el CEO de Anima Kitvhent, que reconoce que sin embargo, sí ha cambiado mucho la tecnología, la estética, el ritmo de las historias...". Esto se debe a que "los niños tienen una cultura audiovisual diferente a la que teníamos nosotros".

A la hora de plantearse una serie de animación infantil no se busca necesariamente que ésta sea educativa. "Debe tener un componente educativo por la persona a quien le hablas, debe evitar palabrotas, referencias sexuales, conductas impropias... pero al margen de eso no tiene la obligación de educar".

No obstante, los contenidos de hoy están mucho más orientados a educar que hace 30 años, en opinión de López. "Siempre pongo el ejemplo de Pipi Calzaslargas, que enseñó a fumar a una generación entera", cosa que hoy no ocurre porque "se es mucho más cuidadoso con el mensaje que contamos y cómo lo hacemos".

"Los niños son espectadores libres, fieles a lo que les gusta, sin más. Un niño ve algo porque le gusta, los adultos tenemos otras razones para ver las cosas: porque nos gusta una actriz, por la fotografía...", explica sobre el carácter de los espectadores más jóvenes.

Cinco proyectos punteros

En Toulouse se dieron cita hasta 850 profesionales del sector se dan cita en un foro que busca fomentar la coproducción audiovisual de la mano del programa Media de la Unión Europea (UE). Se presentaron 537 horas de televisión dirigidas mayoritariamente a un público de entre 6 y 11 años, con un presupuesto medio de 3,9 millones de euros por proyecto, lo que da una medida de la fuerza de la industria de la animación. Creadores, productores, inversores y distribuidores se reúnen para poner en común sus trabajos, como los presentados por España:

  • El regreso de un clásico actualizado: la familia Telerín. Anima Kitchent recupera en 52 episodios de 7 minutos a la célebre Familia Telerín, aquella que popularizó la melodía de "Vamos a la cama...". "La familia Moro, los hijos de los creadores de la Familia Telerín, vinieron a vernos y nos propusieron recuperar y renovar a la familia Telerín, explica López.

Ahora, la mítica pandilla de los sesenta se ha reestrenado en México, y allí la canción "Vamos a la cama que hay que descansar..." se emite todos los días a las nueve de la noche. "Además, estamos produciendo diez videoclips con canciones infantiles, unos 15 vídeos educativos para youtube, hay una app que llamamos El acostador y estamos cerrando la financiación de 52 capítulos de 7 minutos, con el mismo formato de Pocoyó".

  • El arcoiris en tres dimensiones. Por su parte, la productora WideFrameStudio presentará en la vitrina de Toulouse Fred's Adventures de la mano del director creativo Gerard Cornella, un proyecto en desarrollo concebido para dos y tres dimensiones dirigido a niños de entre 4 y 8 años e inspirado en la magia del arco iris.
  • El cerebro de los más pequeños. También con sello español, White Door Entertainment lanzará en el Cartoon Forum de Toulouse la serie The Memets, una fantasiosa pandilla inspirada en el universo cerebral que nace como coproducción con la belga Walking The Dog para vivir aventuras en 52 episodios de 11 minutos y entretener a niños de entre 6 y 8 años.
  • Marionetas y animación hispano-mexicana. La productora Milky Moustache Productions y Model Arte presentarán en ese mismo foro la coproducción hispano-mexicana The Sandbox Kids, un alocado concepto con marionetas y animación computerizada que quiere arrojar a los niños a la diversión mágica de un parque de juegos de arena.
  • Una reserva en el centro de África. El quinto de los proyectos españoles que viajan al Cartoon Forum es Tin & Tan, un trabajo de Mago Audiovisual Production en cooperación con Televisió de Catalunya que invita a los niños de preescolar a divertirse con 52 episodios sobre las andanzas de dos gemelos que viven en una reserva animal en el centro de África.
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