Refugiados en Hungría
Policías vigilan a refugiados que descansan en la autopista M5 antes de ser desalojados de la misma cerca de Szeged en su camino a Budapest (Hungría). Grupos de refugiados de países en conflicto siguen llegando a Hungría, país que desean abandonar camino de Alemania y en el que denuncian están siendo maltratados por las autoridades. Sandor Ujvari / EFE

Los altos representantes de la política y las agencias europeas abroncan a los gobiernos continentales después de que los ministros del Interior reunidos el lunes en Bruselas fueran incapaces de cerrar un mínimo acuerdo o declaración conjunta de intenciones para el reparto de los 160.000 refugiados que la Comisión Europea ha pedido integrar de forma urgente.

Dimitris Avramopoulos, comisario europeo de Migración, aseguró haber salido "muy decepcionado" de la reunión. "La mayoría se mostraron dispuestos a contribuir, pero no me gustó nada ver que algunos pensaban en términos nacionales", reveló. "Nos está mirando el mundo entero. No fallará una institución [si no se encuentra una solución], fracasará Europa y no podemos permitirlo", concluyó Avramopoulos.

La alta representante de la UE, Federica Mogherini, se expresó en los mismos términos para advertir de que la "falta de unidad" está desmoronando la credibilidad de la Unión. "Crear cauces legales es la mejor manera de luchar contra la trata ilegal de seres humanos", aseguró, por lo que pidió a los estados miembros que concreten en las próximas horas o días sus aportaciones a los fondos de ayuda para Siria y los países africanos de los que huyen los refugiados.

La situación es "caótica" y de "emergencia absoluta" por la falta de centros de recepción, según declaró este martes el alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), António Guterres. "Hoy desgraciadamente tenemos una Unión Europea, pero Europa ya no está unida. Esto causa un gran sufrimiento, miedo y desesperanza, da una imagen terrible para el resto del mundo", clamó.

"Horror" en Hungría

La indecisión de los 28 se mantiene mientras Hungría mantiene cerrada la frontera con Serbia y anuncia la construcción de un nuevo muro de concertinas con Rumanía. El gobierno ha decretado el estado de crisis en las dos provincias que lindan con el país vecino y solo acepta tramitar los permisos de circulación de aquellos que accedan por los puntos autorizados.

El invierno se está acercando y el mundo nos está mirandoLa policía del país ha comenzado a detener a quienes intentan saltar la nueva valla de alambre de espino instalada a lo largo de todo el perímetro por orden del primer ministro, el conservador Viktor Orbán, cuyas reformas legales implican hasta 3 años de cárcel para quienes entren en su territorio de forma irregular o dañen el perímetro defensivo.

La presidenta de la subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, la española Elena Valenciano (PSOE), ha calificado la situación de "vergüenza" tras regresar de un viaje a la zona: "Es un horror y estamos siendo todos desgraciadamente cómplices de esa situación".

Con el otoño y la consecuente bajada de temperaturas en ciernes, Valenciano alertó de que los fallecimientos debido al frío podrían comenzar "dentro de unas semanas", por lo que demandó que el reparto de mantas y comida. "El invierno se está acercando y el mundo nos está mirando", recalcó el portavoz comunitario Margaritis Schinas.

Más muertes

El goteo de muertes continúa, entretanto, en otra ruta, la de Mediterráneo. Al menos 26 refugiados, varios niños entre ellos, murieron este martes en el Mar Egeo al hundirse las dos embarcaciones en las que trataban de alcanzar las costas de Grecia. Una de las barcazas naufragó frente a la isla helena de Kos, mientras que la segunda ni siquiera abandonó aguas turcas, quedando a la deriva junto a Seferihisar. Unos 72 inmigrantes han muerto en los últimos días intentando cruzar desde Turquía hasta las islas griegas.

"A medida que aumentan los peligros, tememos que las indecisiones en Europa lleven a más muertes en el mar Egeo", criticó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través de su portavoz, Leonard Doyle, desde Ginebra. "Las decisiones de varios gobiernos (europeos) de imponer controles fronterizos tendrá un efecto muy dañino", según Doyle, ya que obliga a los refugiados a optar por caminos más peligrosos.

ACNUR recuerda que restricciones de circulación como las aplicadas por Hungría o Alemania no son efectivas. Una cifra récord de 20.000 refugiados entró en Austria el lunes. A estos se les han sumado otros 5.500 este marte, de acuerdo al organismo.

Unos 464.876 migrantes y refugiados han cruzado el Mediterráneo en lo que va de año, frente a los 432.000 que lo hicieron en su nsolo día el viernes 11 de septiembre, el doble de total de 2014.