Perder a un ser querido es una experiencia dolorosa para la que no estamos preparados, sobre todo en la sociedad actual. El frenético ritmo de vida que llevamos no nos permite despedirnos, hablar y llorar esa muerte. Para ayudarnos, el Ayuntamiento de Granada ha preparado unos talleres de duelo que se impartirán, de forma gratuita, en todos los centros de servicios sociales de los distritos a partir de septiembre.

"La muerte de no está de moda -explica Rosa Melchor, la psicóloga experta en duelo coordinadora del programa- a pesar de ser una experiencia por la que tenemos que pasar todos". Estos talleres servirán para que las personas saquen todo el dolor que les ha causado la pérdida de una persona con la que se ha compartida gran parte de la vida.

Los talleres se impartirán a demanda y como parte de la programación estable de los centros sociales. Serán los trabajadores sociales de cada distrito los que realicen una primera valoración viendo que vecinos de su barrio necesitan este servicio. Tras una primera charla informativa podrán apuntarse a los talleres, que constan de 10 sesiones semanales de dos horas cada uno. Se harán con grupos pequeños de entre 10 y 12 personas para que todos puedan tener un tiempo para hablar y expresar sus sentimientos.

Luego pueden formar pequeños grupos de autoayuda con reuniones un par de veces al mes, ya que en ese momento ya tienen las herramientas necesarias para afrontar el dolor que padecen por la pérdida.

Un año de duelo


Según Rosa Melchor, el periodo de duelo debe durar un mínimo de un año. Es el tiempo que la persona necesita para despedirse. No obstante, existen casos complicados como los fallecimientos por accidentes, muertes súbitas o atentados que tardan al menos cuatro años en superarse.

En estos casos de muerte traumática, la psicóloga lamentó que los servicios forenses y funerarios no dejen ver a la víctima, algo que las familias necesitan como parte de su despedida. "Muchas madres fantasean con que la persona que ha fallecido no era su hijo y eso retrasa el periodo de aceptación de la muerte", asegura Melchor.